Aunque no está siendo un 2018 fácil para Garbiñe Muguruza, la española tiene la oportunidad todavía de reconvertir la temporada. Queda un Grand Slam y una gira asiática apasionante, así que ha llegado el momento de darle la vuelta a la tortilla.

Después de dos temporadas realmente buenas, con dos Grand Slams ganados (Roland Garros y Wimbledon), este  año no han salido las cosas a pedir de boca para la jugadora de origen caraqueño, ya que no ha encontrado en ningún momento su juego y ese nivel que tantas veces ha mostrado.

Llega el US Open

Sin embargo, pasada la mitad del mes de agosto todavía se está a tiempo de reconducir la temporada. El próximo lunes arranca el último Grande del año, el Abierto de Estados Unidos, en el que Garbiñe Muguruza tiene ante sí la posibilidad de lograr su tercer 'major', despejar todas las dudas recogidas en los últimos meses del año y volver a meterse en la pelea por el número uno del mundo.

En un tiempo en el que la igualdad es la tónica predominante en el circuito femenino, nadie sabe qué puede deparar un torneo tan importante como el Abierto de Estados Unidos, que llega en apenas una semana y lo hace con muchas aspirantes a coger el trono de la estadounidense Sloane Stephens.

Recuperar la mejor Garbiñe

Por lo tanto, este es el momento ideal para cambiar de rumbo. Tiene que aprovechar bien estos días, pensar y cambiar el chip, empezar de cero. Esa es la primera gran decisión que debe tomar y asumir. Y a partir de ahí a crecer en la pista, en cada partido, sin pensar más allá.

Lo que todos tenemos claro, y seguro que ella también, es que cuando Garbiñe Muguruza logra conectarse en un torneo y es capaz de mantener una cierta regularidad en su juego, es la mejor -o una de las mejores- del mundo. Y en eso es en lo que tiene que trabajar, en lograr volver a ser la jugadora que puede ser.

Si eso llega, llegarán los resultados. Seguro.

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