'Historias de la Vuelta', de Álvaro Calleja, resume en sus 288 páginas un compendio de anécdotas, curiosidades e historias de los grandes protagonistas de la ronda española.

El Tour de Francia ha sido siempre el niño mimado de la literatura ciclista. No hay hazaña, miseria o anécdota de la ronda amarilla que no haya quedado reflejada en las páginas de algún libro que trate sobre ciclismo.

No ocurre así con la Vuelta a España, la gran olvidada en los libros. La carrera española esconde un buen número de sucesos dignos de aparecer en una obra. Con el objetivo de cubrir dicho vacío, 'Historias de la Vuelta' (ediciones JC) llega a las librerías para hacer disfrutar a los lectores con treinta capítulos que les hará sumirse en una noria de emociones.

El libro cuenta con un prólogo de Alberto Contador, ganador en tres ocasiones de la Vuelta. A lo largo de sus páginas el lector descubre cómo nació la carrera, sus primeros héroes trágicos o las rivalidades que agitaron sus inicios.

También hay hueco para las leyendas extranjeras, desde Eddy Merckx a Chris Froome, pasando por Poulidor, Hinault o los suizos Tony Rominger y Alex Zülle, así como para el rebelde Bahamontes, la gesta de Perico Delgado en Segovia, la tragedia de Alberto Fernández, la polémica entre Abraham Olano y el eterno Chava Jiménez, la mítica pájara de Joseba Beloki, el extraño caso de Juanjo Cobo o el cuento del abuelo hippie que devoraba hamburguesas y que tocó la gloria.

Historias del Tour

El libro, hermano del reconocido 'Historias del Tour', publicado en 2017, guarda también hueco para situaciones de lo más rocambolescas. Como aquella odisea que vivió la selección británica que en los años cincuenta tuvo que sobrevivir a la Vuelta comiendo plátanos y pan a diario tras quedarse sin dinero por un sobrecoste en el equipaje al aterrizar en Madrid, desde donde se vieron obligados a viajar hasta Bilbao, lugar de salida, a bordo de un camión del ejército español.

Tampoco falta aquel combinado soviético que se presentó en la edición de 1985 sin tener ni la más remota idea de qué iba la prueba, con su director entrando en cólera al ver cómo eran las etapas, pues sus chicos no soportaban las montañas.

Mucho mejor no le fue al actual presidente de la Federación Española de Ciclismo, José Luis López Cerrón, en 1981, cuando se convirtió en protagonista de un misterio aún por resolver al ganar una etapa que, en realidad, no ganó.

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