Flora Alexandrou

Isabel Sánchez Arán, actual campeona de España de apnea estática y plusmarquista nacional femenina en inmersión libre, tiene claro que su deporte es una posibilidad "para explorar los límites de la mente".

"El desafío mas inmediato cuando empiezas a practicar la apnea es el miedo a ahogarse. Este se suele superar bastante rápido, en cuanto se comprende cómo se practica este deporte y las bases fisiológicas del cuerpo humano durante el buceo a pulmón", explica Sánchez en una entrevista con Efe en la ciudad chipriota de Lárnaca, donde tuvo su "bautismo" en este deporte hace unos tres años .

Autocontrol y aceptación

A partir de ahí comienza un desafío que va más allá de lo físico, "está mas relacionado con el autocontrol y la aceptación", dice.

"No estamos familiarizados con las sensaciones de aguantar la respiración. Con la práctica, lo normalizamos y se vuelve algo como cualquier otra cosa. Tener ganas de respirar no significa que te estés quedando sin aire", señala esta deportista extrema, que compara la sensación a la de tener hambre y "no tener nada a mano".

"Tener ganas de comer no significa que vayas a morir de inanición al minuto o a la hora, ni siquiera al día siguiente, simplemente los niveles de energía empiezan a bajar", precisa.

Sánchez, quien en mayo se adjudicó el título en el campeonato de apnea estática en el XVII Campeonato Nacional de Apnea Indoor de España con una marca de 05:42, acaba de romper en octubre el récord español en inmersión libre, ostentado hasta ahora con 75 metros por su compañera de equipo en los nacionales Gemma Vila.

Un récord fantástico

"Mi récord ha sido solo un metro más abajo, pero me llena de motivación para seguir avanzando y trabajar también en las otras disciplinas" explica Sánchez, que además acaba de conquistar la sexta posición en el campeonato mundial en la ciudad turca de Kaz.

Nacida en Madrid hace 34 años, esta apasionada de las profundidades confiesa que su disciplina favorita es la inmersión libre.

"Me gusta porque es la que me lleva más profundo y, al no ser tan técnica, la que más me permite relajarme y concentrarme en mis sensaciones".

Sánchez cree que una de las razones por las cuales la apnea deportiva no se ha conocido mucho hasta ahora "es porque no teníamos tecnología que permitiera mostrarla al público de forma visual".

"En los últimos años, con la aparición de las minicámaras sumergibles y los drones subacuáticos que siguen a los atletas a profundidades por debajo incluso de los 100 metros, podemos por fin compartir el esplendor de este maravilloso deporte en tiempo real y en la otra cara del planeta", dice.

Mayor visibilidad al deporte

Para promover este deporte la campeona española insiste en que se le debe dar "una mayor visibilidad y hacer comprender a la gente lo elevado de nuestros estándares de seguridad".

Además, sostiene, es necesario romper una serie estereotipos. "Las políticas de solo promover lo que mueve dinero y el miedo a lo desconocido, es algo que suena peligroso", insiste.

Para el año que viene Sánchez dice que se ha puesto como objetivo "superar los 80 metros en inmersión libre y acercar mi estática algo a los 6:30 minutos", además de iniciarse en otra modalidad, el peso constante con aletas.

Sánchez confiesa que es una enamorada de Chipre, el mar que siente como "su casa" y que ofrece condiciones "envidiables durante la época estival".

Además, le encanta entrenarse en la bahía de Kalamata, en Grecia, donde logró su récord en inmersión libre -"por las condiciones perfectas del mar, sin corrientes ni olas, y el gran equipo de profesionales y seguridad que allí operan".

Asimismo, la deportista española tiene una particular pasión por el Agujero Azul de Dahab, en Egipto, una especie de cueva de 92 metros de profundidad y 100 de ancho con el techo desplomado donde se dan cita los mejores apneistas del mundo.

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