Alicia Plaza Huélamo

Estefanía Martínez, que se proclamó campeona de Europa de la categoría Bikini Fitness en la última cita continental de Culturismo Natural celebrada en Santa Susanna (Barcelona), defiende que este deporte puede ser "saludable" y no el que habitualmente se asocia a los anabolizantes.

A sus 28 años, esta gallega amante del deporte (antes del fisioculturismo había practicado tenis, pádel, hípica y natación) entrena y potencia de forma natural (sin sustancias prohibidas) su musculatura, con el objetivo de ascender de categoría y llegar a competir en Bikini Wellness.

Estefanía define el fisioculturismo como un deporte “sacrificado, riguroso y constante”, que requiere además especial atención en la parte alimenticia, gran responsable de los resultados logrados.

Además del mencionado título individual en Barcelona, la Asociación Española de Culturismo Natural (AECN), a la que ella pertenece, hizo historia al convertirse por primera vez en campeona europea por equipos dentro de la World Natural Body Building (WNBB), la federación internacional de culturismo natural.

La importancia del adjetivo “natural”

El objetivo del fisioculturismo es desarrollar una musculatura lo más fuerte y definida dentro de las posibilidades que ofrece el cuerpo humano. Un trabajo al que es necesario añadir el calificativo “natural” para distinguirlo de aquel otro que se sirve de hormonas sintéticas, como esteroides anabólicos, para alcanzar dicha finalidad. Algo que, por desgracia, está todavía bastante generalizado.

El atractivo es evidente: es la vía fácil y cómoda de llegar a la meta. Y es que, como afirma la propia Estefanía, para llegar a tener una buena musculatura “se necesita mucho tiempo y paciencia”. “Si quieres ver los cambios de forma rápida tienes que tomarte otras sustancias que lo que hacen es que, con el mismo ejercicio, el cuerpo desarrolle el doble. Así, en nada ganas mucho músculo, pero en cuanto dejas de tomarlo se ve que todo es ficticio”, relata  en una entrevista con practicodeporte.com.

https://videos.files.wordpress.com/kwFcoqXD/fondos-de-tricc81ceps_dvd.mp4

A día de hoy, la imagen del fisioculturismo se ve perjudicada por esas malas prácticas. Hace unas semanas se conocía la suspensión de la II Copa Euskadi de fisioculturismo y fitness tras el abandono de la mayoría de los participantes al conocer que se realizarían pruebas antidopaje. Un flaco favor hacia el deporte y sus valores, que hace que se tienda a generalizar.

“No todos los que hacemos culturismo somos así. Escuchas comentarios de gente que dice: “esa chica se pone de todo”. Yo no me pongo de nada”, sostiene la deportistas pontevedresa.

Para evitar precisamente esto se creó hace tres años la AECN, una federación con el objetivo de “reunir a todas las personas que no utilizan ningún tipo de sustancia prohibida para competir”, ya que es la única asociación en España que realiza controles oficiales antidopaje.

Estefanía compitió con la AECN en Santa Susanna, donde logró ser campeona de Europa, de lo cual se siente “orgullosa por haberlo hecho de forma natural” y porque, asegura, para llegar ahí ha tenido que “trabajar y sufrir mucho”.

Constancia y dedicación

“Si una quiere competir, tiene que mentalizarse de que es algo muy sacrificado, por la alimentación y por el ejercicio”, admite, remarcando que este deporte es tan solo una cuestión de “constancia, paciencia y dedicación: no es necesario meterse nada más”.

Esta campeona de Europa sigue una rutina de entrenamiento dividida en dos etapas: la primera, volumen, en la que gana el músculo necesario; la segunda, definición, donde se eliminan los líquidos y la capa de grasa para mostrar el músculo “limpio” con vistas a la competición.

Actualmente se encuentra en volumen y entrena dos horas diarias, centrándose en ejercitar hombros, glúteos y piernas. En la fase de definición, además, hace una hora de cardio en ayunas “porque es cuando mejor se queman las grasas”.

Estefanía relata la importancia de conocer el funcionamiento del propio organismo para prepararlo de forma previa a la competición. “Una semana antes se hace una puesta a punto. En la fase de descarga, durante tres días se eliminan los hidratos, aunque no del todo. El cuarto y el quinto día comienza la fase de carga: se reduce la ingesta de proteínas y se aumenta la de hidratos y el músculo se va recargando hasta el día de la competición”.

Además, cuenta, dos días antes de la cita hay que quitar el agua de forma progresiva “para que no se acumule y la piel se pegue totalmente”.

La alimentación, responsable del 80%

La dieta alimentaria, “responsable del 80% de lo que en este deporte se consigue”, acompaña cada una de estas dos fases. “En épocas de volumen paso de las 1.600 a las 2.900 calorías diarias, sobre todo procedentes de hidratos, y en definición vuelvo a lo normal”. Pero, asegura, lo hace de forma progresiva: “no quiero cambios bruscos en mi cuerpo ni problemas hormonales”.

“Me gusta alimentarme bien, ser consciente de la comida trampa, y saber qué sienta bien o mal a mi cuerpo y por qué”. Su dieta, además de hidratos, contiene grasas y proteínas, sobre todo estas últimas, “presentes siempre” en cada una de las seis comidas diarias: desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena y post entreno.

Una dieta estricta que requiere que las cantidad de comida ingerida sea medida con precisión. Algo para lo que, confiesa, “hay que estar muy preparada psicológicamente”. “Es difícil contenerse y decir que no a muchas cosas. Tienes que asimilar que la dieta va a formar parte de tu vida y cambiar tus hábitos en torno a ella. Pero es necesario. Cuando pesas la comida es cuando realmente ves lo que te falta y lo que le estás metiendo al cuerpo de más”.

Wellness

Campeona de Europa en Bikini Fitness, reconoce que su cuerpo sigue más bien el canon de “wellness”, una categoría en la que se resalta más la musculatura inferior: glúteos, isquios y cuádriceps. Sin embargo, a pesar de ello, Estefanía cree que el jurado del Europeo de Santa Susanna valoró de forma positiva el trabajo que había realizado hasta llegar a conseguir esa complexión, lo que le valió el oro.

Precisamente es en Bikini Wellness donde Estefanía pretende participar en su próxima competición, una categoría en la que se siente “más cómoda” y con la que pretende “ganar más músculo y ver un cambio” en ella misma. En el campeonato de Europa no lo hizo porque “esa categoría no existía” dentro de la AECN por falta de participantes.

A la espera de que su federación incorpore dicha categoría, Estefanía se plantea competir con la IFBB, la Federación Internacional de Fisioculturismo, que sí que cuenta con ella. “Me atengo a las críticas. Competir en la IFBB es difícil, porque nunca sabes qué es natural y qué no. A mí me gusta verme en comparativa con alguien que se lo haya trabajado igual que yo, de forma natural, y no con un “extra” que le haga ser mejor habiendo hecho lo mismo”.

Las poses y el concepto de belleza

A pesar de que en las competiciones se valora la musculatura lograda, Estefanía resalta la gran importancia de posar bien en el escenario. “Aunque sean las tres poses básicas, lateral, frente y espaldas, tienes que saber cuál es tu punto fuerte y explotarlo”. Algo que las competidoras no siempre se preparan con la suficiente antelación. “Muchas cometen un error y lo dejan para el último momento. No puedes prepararte las poses una semana antes, porque en el escenario se pasan muchos nervios, y te las tienes que saber de memoria para no fallar”.

También confiesa que el jurado valora la belleza facial de las participantes. “Si eres mona, tienes mucho ganado. Además tienes que ser muy femenina. Para mí la parte más complicada son los tacones, porque tienes que andar con ellos como si fueras una princesa salida de un cuento de hadas”, cuenta.

El Armario del Fitness

Estefanía, que además de estudiar Publicidad y Comunicación Audiovisual realizó un curso superior de Entrenamientos y Dietas en mujeres, tiene un blog llamado El Armario del Fitness, donde escribe de moda y belleza, y aconseja a otras mujeres sobre nutrición y ejercicios de musculación teniendo en cuenta el ciclo menstrual.

Y es que, además del factor genético, el componente hormonal es crucial para desarrollar una buena musculatura. “Nuestro cuerpo no está preparado para tener gran cantidad de músculo, ya que se construye gracias a la testosterona. Además, los estrógenos, nos hacen acumular líquidos entre el músculo y la parte superficial de la piel. Los hombres no tienen ese problema”, comenta, afirmando que “las hormonas han perjudicado, en el caso de las mujeres, el fisioculturismo natural”.

Además, los cambios hormonales influyen en la inestabilidad a la hora de seguir una rutina de entrenamientos. “En cuatro semanas, en un hombre puede notarse el cambio, pero en la mujer no, porque entre ese tiempo está el ciclo menstrual y en ese periodo no puede hacer la misma carga de fuerza que en las semanas anteriores”. Sin embargo, cuenta, “las mujeres tenemos más capacidad para entrenar pierna, podemos llegar a hacerlo tres o cuatro veces por semana, mientras que para los hombres dos o tres ya es mucho”.

Mujer y deporte

Sobre los estereotipos de género en los deportes de fuerza, opina que “una mujer puede estar musculada y ser muy femenina. Cuando se habla del deporte femenino siempre se hace referencia a que “hay que cuidarse”, lo cual está bien, pero nunca se trata el deporte de fuerza, y hay muchas chicas a la que nos gusta y que competimos en esto”. También agradece la gran repercusión mediática que está teniendo actualmente el deporte femenino: “los hombres ya tienen recorrido deportivo en los medios, las mujeres están empezando”.

Se autodefine como constante, paciente y perfeccionista: “Yo no miro a mis rivales ni me comparo con ellas, pero al subirme a un escenario necesito estar convencida de que estoy lo mejor que puedo estar físicamente”. De momento, confiesa, tiene pensado competir en Wellness y no volver a hacerlo más, aunque cuando lo deje admite que seguirá llevando “una dieta y un entrenamiento acorde a mantener un cuerpo lo más natural posible”.

practicodeporte@efe.es