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Saúl Craviotto, que suma cuatro medallas olímpicas, considera que si fuera el abanderado español en la ceremonia inaugural de los Juegos de Tokio 2020, le convertiría en la persona "más feliz del mundo" porque "lo máximo para un olímpico es ser campeón olímpico y abanderado de tu país".

En declaraciones facilitadas por la Real Federación Española de Piragüismo, el palista catalán señala que él ya ha sido campeón olímpico, por lo que ser el abanderado significaría "cerrar un círculo precioso", aunque precisa que "si finalmente se decide que no sea yo, pues a apoyar a quien sea e ir detrás de quien lleve la bandera, lo importante es conseguir medallas para tu país".

Concentración en Valencia

 Ahora Craviotto junto al resto de integrantes del K4 español, Carlos Arévalo, Marcus Cooper Walz y Rodrigo Germade, inicia su preparación de cara a los Juegos, en la localidad asturiana de Trasona (Corvera), donde tendrán la base del equipo de 500, aunque a fin de mes se desplazarán hasta Valencia, del 20 al 30 de octubre, en busca de unas condiciones similares a las que competirá en Tokio.

Tras el paréntesis de descanso, una vez conseguido el pase olímpico gracias al subcampeonato del mundo del K4 500, comienza, apunta, con "mucha ilusión y ganas" la preparación, porque es el último año del ciclo olímpico con Tokio "a la vista", donde van a intentar "luchar por ganar a los alemanes y estar ahí".

Insiste en que el K4 alemán "a priori es el enemigo a batir", fue el campeón del mundo en 2017, 2018 y 2019 por lo que es un adversario "muy sólido", aunque "también están los eslovacos, húngaros, rusos, hay varios que te la pueden liar". Y es que reconoce que "por currículo los alemanes han arrasado todo el ciclo olímpico, y nosotros hemos estado cerquita, peleando con ellos, tenemos ese resquemor, casi prefiero ser segundo porque ahora mismo nosotros tenemos la rabia dentro, ellos están confiados así que en Tokio hay que devolvérsela".

Sobre la concentración en tierras valencianas explica que "siempre entrenamos en agua dulce. Ahora tenemos que centrar el tiro y practicar en las condiciones en las que nos vamos a jugar el pellejo allí en Tokio, por eso seguramente iremos a alguna ría y también al puerto de Valencia".

Gran ilusión

Por su parte, Miguel García, técnico responsable del K4 español, afirma que el inicio este miércoles de la preparación de cara a Tokio comienza con una ilusión "impresionante" después de un descanso necesario tras un año "tan complicado". "Fue un año con muchos acontecimientos inesperados con problemas en la preparación si bien el resultado está ahí y fue un éxito de todo el equipo español".

García, que visitó recientemente las instalaciones que albergarán las pruebas de piragüismo en la bahía de la capital japonesa, las califica de "impresionante" y señala que a falta de un año, ya están completadas. "Son unos fenómenos", precisa el técnico, quien destaca que la competición será en agua salada en la bahía de Tokio, donde el viento tendrá mucha influencia.

En la concentración en tierras asturianas, además de los cuatro integrantes del K4, también están entrenando Juan Oriyés, Enrique Adán y los hermanos Daniel y Marcos Abad.

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