PracticoDeporteRedacción

Aunque de forma atípica, con participación limitada, en tandas y durante dos días, Barcelona ha podido celebrar una de las carreras más importantes del calendario nacional de carreras populares, la Cursa de la Mercé.

Sobre un recorrido de 10 kilómetros, la prueba barcelonesa es la única que se ha podido celebrar por un núcleo urbano en España desde el pasado mes de marzo a causa de la pandemia de la COVID-19.

La carrera, celebrada bajo unas estrictas medidas sanitarias y de seguridad, se disputó en dos jornadas -sábado y domingo-, con los 3.000 corredores inscritos repartidos en dos grupos de 1.500 cada día.

El protocolo de salida fue optimizado al máximo. Hubo toma de temperatura antes de entrar al cajón de salidas, mascarilla obligatoria hasta el momento de tomar la salida, posición de espera para la salida con separación de 1,5 metros de corredor a corredor y cuatro salidas (8:00, 8:45, 9:30 y 10:30) con grupos de 375 corredores en cada una de ellas.

Para no tener aglomeraciones en las llegadas, la organización diseñó una salida en grupos de seis corredores cada cinco segundos, lo que supuso que en cinco minutos se cubriera cada grupo.

Carreras en dos días

En la carrera del sábado, disputada con un 80% por ciento de humedad a causa de la lluvia, el joven corredor de 22 años Naoufel Erraoui, entrenado por José Manuel Abascal, dio un recital. Cruzó la meta 42 segundos por delante de Carles Montllor. Tercero fue Josep Díaz Carretero.

La egarense Montse Estany, del Joventut Atlética Sabadell, venció también con autoridad con un tiempo de 37:54. La segunda posición fue para Carmen Rodríguez, a más de un minuto (38:59). Completó el podio Marta Sabaté.

En la del domingo, el barcelonés Artur Bossy, que partía con la mejor marca de los competidores en los 10 km (28:46), tuvo que luchar hasta el final con los marroquíes Abrouk y Mohamed El Ghazouany, y con un invitado especial que no partía entre los corredores de elite, el triatleta australiano de 27 años Marcel Walkington.

Walkington, que en los veranos se entrena en Girona, realizó una carrera extraordinaria durante casi ocho kilómetros, liderando la prueba, pero perdió fuelle al final ante el ataque de Bossy, campeón de España de los 3.000 metros en pista cubierta de 2019. Segundo fue Soufiane Abrouk y tercero Walkington.

En la categoría femenina, la alicantina Gema Barrachina dominó  la carrera desde la misma salida con un ritmo demoledor que fue incapaz de superarlo Sara Loehr, segunda, y Miriam Ortíz, tercera.

Toda la recaudación de la prueba, tanto la presencial como la virtual, que asciende a 15.000 euros, ha sido íntegramente donada para la Maratón de TV3 y Catalunya Ràdio, que este año estará dedicada a la investigación de la enfermedad de la COVID-19.

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