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Beatriz Ferrer-Salat volvió a ver la posibilidad de disputar sus quintos Juegos Olímpicos el día que se decidió que los de Tokio pasarían disputarse en 2021 debido a la pandemia e covid-19, una vez que se había descartado estar en condiciones de poder participar este verano tras una fuerte caída.

La jinete española ya piensa en luchar en los próximo meses por una plaza que le permita disputar una medalla en Tokio, algo impensable para ella hace tan sólo unos meses.

"Tras mi fractura de pelvis debido a la caída, los JJOO de Tokio 2020 quedaban descartados. Aplazados al verano de 2021, tengo la posibilidad de luchar por una plaza en el equipo", explica en una entrevista a la web del Comité Olímpico Español.

Ahora reconoce "tengo todo un año para competir y preparar a mi caballo Elegance  para hacer un buen papel".

Quintos Juegos

Ferrer-Salat recuerda que Tokio serían sus quintos Juegos tras Atlanta 1996, Sidney 2000, Atenas 2004 y Río 2016, después de no poder estar en Pekín 2008, debido a que su caballo Fabergé "se lesionó a los pocos días de llegar a Hong Kong, donde tenían lugar las pruebas de equitación, y que en Londres 2012 fui de reserva".Lo que tiene muy claro es que "ser miembro del equipo olímpico español es todo un orgullo y una gran responsabilidad. Me apasiona representar a mi país y hacerlo lo mejor posible, para dejar el pabellón bien alto. Vestir la ropa  oficial es una honra y una enorme satisfacción".A unos Juegos en los que si se clasifica, irá con una clara intención sumar su tercera medalla olímpica, tras las dos conseguidas en Atenas, una plata en la prueba individual y un bronce en la competición por equipos.

Confinamiento agradable

En cuanto a estas semanas de confinamiento, la deportista catalana reconoce que ha tenido "la suerte de poder pasar el confinamiento en la finca donde tengo los caballos, que además tiene un gimnasio muy completo. He hecho mucha rehabilitación, y en cuanto han abierto el centro de fisioterapia, he ido cada día a hacer Indiba y magnetoterapia".

Además, apunta que "el hecho de poder estar con mis caballos y mis perros me ha hecho el confinamiento muy agradable".En cuanto a su actual estado físico tras la lesión, doble rotura de la pelvis tras una caída el pasado enero, explica que "las sensaciones han sido muy buenas. Lo que más me cuesta es pasar la pierna por encima del caballo para subirme, pero una vez sentada estoy perfecto".

"No me molesta nada montando, sólo si hacen algún gesto brusco me produce dolor. Los caballitos me han recibido con muchas ganas y cariño", concluye la entrevista con el COE.

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