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La española Carolina Marín ha reconocido este miércoles que a día de hoy no se encuentra en su mejor momento personal, pese a haber jugado la gran final del Open de Dinamarca, y que ahora mismo es momento de tirar "hacia delante" con el desafío presente de acabar siendo la mejor de la historia.

Campeona olímpica, triple campeona mundial y cuádruple campeona europea, Marín no se conforma con otra cosa que las victorias, por eso ha reconocido que durante estos siete meses de parón ha echado mucho de menos ese "sentimiento de competición" y reconoce que le supo "a poco" ese segundo puesto en tierras danesas, donde solamente cedió ante la japonesa Okuhara.

Para seguir mejorando, la próxima semana estará compitiendo en un torneo de categoría menor en Alemania, con el objetivo "de mejorar aquellas cosas que han fallado en el último torneo", ha dicho la onubense en los Santander Talks que han tenido lugar este miércoles.

"De estos meses sin competir saco muchas lecturas de aprendizaje. He mejorado muchas fases de juego, aunque tal vez no he terminado de aplicarlas en la competición en Dinamarca. Ese riesgo que siempre tomamos no lo he acabado de aplicar del todo, por eso voy a competir a Alemania". Quiero ver qué tal están funcionando las cosas que estamos entrenando".

Pese a todo, reconoce que no lo está pasando bien por el reciente fallecimiento de su padre. "Psicológicamente no estoy al cien por cieno, pero a pesar de todo por lo que he pasado en este último año intento estar lo mejor que puedo".

"El aspecto mental es algo que tengo que seguir mejorando. Tengo tiempo hasta el verano del año que viene, que es cuando tengo marcado el gran objetivo de los Juegos Olímpicos, para seguir mejorando. Esa confianza en el juego es lo que me ha faltado y lo que necesito construir en este camino. La parte psicológica normalmente es uno de mis puntos fuertes, pero ahora me falta esa confianza. Me falta ruedo", ha comentado.

El objetivo de ser la mejor de la historia

Eso sí, sigue con su idea en la cabeza de acabar convirtiéndose en la mejor jugadora de bádminton de todos los tiempos. "Siempre intento mirar hacia delante. Tengo que ser realista y dura. La final en Dinamarca no fue bien. Yo estuve haciendo los errores y los ganadores. El partido estaba basado en mí", explicó a modo de autocrítica.

Sus primeros torneos importantes a partir de ahora serán en enero y es a ellos a los que quiere llegar bien preparada. "La forma en la que perdí el domingo no me hace tener miedo de cara al siguiente partido. De hecho, ojalá tuviera otro partido ante Okuhara la semana que viene".

También valora de forma muy positiva cómo sigue evolucionando de su lesión y ya no le da miedo hacer el rectificado, el gesto que le costó esa grave lesión en la rodilla. "Lo tengo muy bien entrenado".

Por último, repasó la situación del bádminton nacional. "No hay ningún secreto detrás de todo esto. Es todo trabajo, sacrificio y renunciar a muchísimas cosas. Tal vez muchos jugadores se quedan porque no renuncian, porque lo ven muy sacrificado o porque el trabajo no está bien hecho".

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