David Ramiro | PracticodeporteMadrid

Dani Caverzaschi (Madrid, 1993) es, junto con Martín de la Puente, la gran referencia española del tenis en silla de ruedas. Tras competir en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, cambió Barcelona por Madrid y, a las ordenes de su entrenadora Anna Salas, afronta el futuro con optimismo, también por el cambio de silla con el regreso a una más clásica.

Después de un año y medio marcado por las lesiones y problemas con su anterior silla, lo que resta de 2019 lo tiene repleto de torneos con los que recuperar el mejor nivel de su juego, acercarse al top 10 mundial y empezar a prepararse para afrontar los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

P: ¿Cómo está de la lesión?

R: Estoy mucho mejor, casi al 100%. De vez en cuando se me duerme el brazo o la mano, pero está todo controlado. He empezado a jugar en tierra batida, que es mucho más físico, pero va todo bien. Puedo jugar sin pensar en el dolor y eso es una victoria.

¿Dónde tuvo exactamente la lesión?

Al lado de la médula, en la cervical, la C5. Me apresuré a competir en febrero, en Inglaterra, y volví echo polvo. En lo que va de año he estado tres meses parado y he jugado mes y medio.

¿A qué le da más importancia ahora?

Hay que estar muy centrado, simplificar mucho las cosas y pensar en el deporte. Lo que pasó, pasó. No hay que ir deprisa. Todo llegará pero tengo que ir paso a paso. El tenis es muy mental.

 "Me gustaría estar entre los diez mejores. A estas alturas de temporada es difícil, pero por lo menos espero estar a buen nivel porque jugando bien el ránking llegará".

Este año también ha cambiado de silla. ¿Qué tal la nueva?

El año pasado fue difícil. Me pongo a pensarlo y he tenido año y medio bastante complicado. En 2018 aposté por unos italianos, de la empresa Lab 3.11, que son unos fenómenos y que tienen una actitud que nunca he visto en las silla de ruedas y que seguramente acabarán haciendo la mejor, pero para mi tipo de juego, del top 15 al 20 se rompía mucho y era pesada.

Jugaba a buen nivel, pero los resultados no llegaban y cambié de silla. Sigo vinculado a ellos, pero volví a una silla clásica, más normal y de una marca española. Me dejé de experimentos, he vuelto a una silla rígida y ahora me concentro en el tenis.

¿Cuántas sillas tiene?

Una. Son un poco caras. Pueden costar entre 6.000 y 10.000 euros. No tengo una silla de repuesto perfecta, pero el chico que me las hace me ha dado piezas que se puedan romper, así que estoy cubierto porque con las aerolíneas nunca sabes.

¿Está contento con la nueva silla?

Muy contento

Después de Río de Janeiro cambió de entrenador y se fue con Anna Salas. ¿Cómo es el trabajo con ella?

Muy bueno. Para ella ha sido un poco frustrante este tiempo, porque estábamos para dar el salto a meternos entre los diez mejores y fue justo antes de la lesión, pero tener a Anna al lado me ha dado mucho. Al haber sufrido veinte mil dolores y lesiones en su carrera sabe como gestionar las sensaciones y hasta qué punto hay que tirar y escuchar tu cuerpo. Quizá gracias a ella me he recuperado antes. Es muy buena para asesorarte. Me ordena muy bien y a nivel de relación personal estoy mejor que nunca.

¿Cuál es el objetivo que se marca este año?

Recuperar el ritmo de competición, hacer las cosas bien y no apresurarme. Me gustaría estar entre los diez mejores. A estas alturas de temporada es difícil, pero por lo menos espero estar a buen nivel porque jugando bien el ránking llegará.

Con Rafa Nadal mantiene una buena relación. ¿Ha tenido contacto con él durante el tiempo de su lesión?

Ha sido un año de sombra, pero todo pasa por algo. Tocaba tranquilidad y la verdad no he tenido mucho contacto con él.

¿Cómo ve el circuito de tenis en silla actual?

 Está en un punto, a nivel internacional, en el que puede crecer mucho y de los paralímpicos es el más profesionalizado, pero los que rigen están tomando decisiones, igual por presión, que están perjudicando su avance porque podría ir más rápido. No voy a entrar en eso.

Me comprometo a entrar a nivel nacional. Estamos mejorando mucho el tenis en España. Una vez llegué arriba me moveré porque tendré más fuerza. Ahora estoy de presidente de la Comisión de Tenis en Silla en la Federación Española. Estamos haciendo muchas cosas, como un proyecto para el tenis base. Lo disfruto porque es mi pasión. Creo que tiene que mejorar y un objetivo es darlo a conocer y que esté donde se merece.

¿Tokio 2020 está lejos?

Se puede decir que es un torneo más, porque con el calendario que manejamos competimos sin parar, pero unos Juegos son algo único. Aún está lejano, hay mucho que trabajar y muchas cosas que hacer antes de Tokio.

¿Le hace ilusión pensar en esos Juegos?

El otro día lo pensé y me generó un poco de presión porque parece que he perdido año y medio. También creo que todo pasa por algo, esta lesión me ha hecho volver con más ganas y me va a hacer ir más rápido después.

practicodeporte@efe.com