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El Centro Nacional de Golf, ubicado al norte de Madrid capital, ha retomado la actividad con un estricto protocolo de medidas de seguridad que incluye acceso con cita previa y control de aforo.

Desde el 14 de marzo que echó el cierre, estos campos de la Federación Española de Golf han tenido que esperar dos meses y once días para volver a reabrir sus puertas ante una enorme expectación por parte de sus habituales usuarios. De hecho, a las diez y media de la mañana, solo media hora después de su apertura, ya eran numerosos los coches que se veían en el parking.

Con el avance de la Comunidad de Madrid a la fase 1 de la desescalada, dentro de las nuevas actividades deportivas que se pueden realizar está la de jugar al golf al aire libre siempre que los recintos cumplan con las medidas de prevención, seguridad y desinfección de los elementos de juego, según establece el protocolo diseñado en base a las demandas del Ministerio de Sanidad.

El Centro Nacional de Golf abrió sus puertas pero para acceder a los campos de juego es necesaria reserva a través de la web para controlar el acceso, llevar un control de aforo y poder gestionar la seguridad del recinto.

"Nos esperábamos bastante gente por las ganas que tienen muchas personas, pero de momento se está gestionando muy bien. No queremos que se masifique el centro y por ello solo están abiertos los campos de juego y el aforo está rondando el cincuenta por ciento", confesó a EFE Juan Antonio Fernández Hernando, director general del Centro Nacional de Golf.

Protocolo de juego

El uso de la mascarilla, siempre que no se pueda mantener la distancia de seguridad, es obligatorio. "En un campo de golf como este, con setenta hectáreas, mantener la seguridad es muy fácil. Puedes ir andando o hablando en un espacio muy grande sin acercarte al otro compañero", confiesa Fernández Hernando.

El protocolo de acceso al recinto es sencillo. La gente llega de casa en el coche, aparca, va directamente al campo de juego y al acabar de nuevo al coche.

"No hemos abierto la cafetería ni el restaurante porque no queremos gente de paseo por el campo. Queremos gente que venga a hacer deporte. De hecho, todos los que acceden al recinto solo pueden venir media hora antes de su reserva, ya que va con hora, y cada diez minutos salen cuatro personas a jugar. Si es la cancha de practicas se reserva un puesto por hora", señala el director general.

El Centro Nacional de Golf tiene capacidad para albergar unas cuatrocientas personas, pero para reabrir han puesto un aforo controlado de unas doscientas, la mitad.

En esta primera semana, como están de prueba, en vez de abrir las salidas al juego como antes a las 8.30, los dos primeros días las han puesto a las 10 para no masificar. El fin de semana el horario ya será el normal.

Mantenimiento de los campos

Durante estos dos meses y medio de cierre, el Centro Nacional de Golf ha tenido a la mitad de su personal trabajando. De unas cuarenta personas, la mitad, de los que depende el mantenimiento del campo, sí estuvieron trabajando.

"Ha sido muy complejo de gestionar este cierre porque los campos necesitan un mantenimiento. Hemos mantenido a la mitad de plantilla de mantenimiento para tener un equipo de supervivencia de riego, trato y conservación y a día de hoy se ven unas condiciones espectaculares de juego porque ha habido mucho trabajo previo", comenta Juan Ignacio Fernández.

La otra mitad de la plantilla cuyo trabajo no dependía exactamente del mantenimiento del césped estuvo en un ERTE.

"Al ser un campo público vivimos de la caja del día. Si la gente viene a jugar y a entrenar tenemos ingresos y no hemos tenido nada de ingresos en este tiempo. La posibilidad de estar en un ERTE ha sido fundamental para sobrevivir", comentó el director general.

"El campo de golf tiene unos gastos fijos enormes que por cerrar no puede dejar de tenerlos y sin ingresos tenemos que salvar todo eso. Venimos de estar abajo y tenemos que tratar de activar para sostener el club", confesó.

Fin de temporada alta

Para entrenar el tiempo que se puede permanecer en el recinto es de una hora, mientras que si se vienen a jugar dieciocho hoyos dan unas cinco horas máximo. El tiempo de permanencia se controla mediante tablets y personal de seguridad, aunque apelando también al civismo de cada jugador.

El único de los servicios que aún no se ha reactivado es el de las clases y la escuela de golf, a la que acuden unas dos mil personas a practicar este deporte, siendo una de las escuelas más grandes de Europa.

Con la llegada del verano, el golf sufrirá un bajón por las condiciones climatológicas. La temporada alta va de marzo a finales de junio. "Solo tendremos junio para capitalizar la temporada", declaran desde el Centro Nacional de Golf. Por delante, un reto complicado al que hacer frente con una industria que genera muchos ingresos al PIB.

practicodeporte@efe.com