Jose Castán | Practico DeporteMadrid

El kárate español vive momentos de gran protagonismo, no sólo por contar con la número uno mundial en kata femenina, Sandra Sánchez, y el número dos del ranking masculino, Damián Quintero, o por su debut en unos Juegos, Tokio 2020, sino también por los éxitos de la base de este deporte en España, y sus resultados allá a donde acuden a competir.

Muestra de ello, fue el Europeo de Budapest de Kárate, en las categorías sub-21, júnior y cadete, disputado este fin de semana, competición de la que la selección española regresó con nueve medallas y tres quintos puestos, entre otros resultados. Un éxito que ni mucho menos es aislado, que se repite en las diferentes competiciones de formación internacionales, como el pasado Mundial 2019 en Santiago de Chile, donde se pisó el podio en siete ocasiones.

Todo ello es una muestra del gran trabajo de base que se realiza por parte tanto de la federación española, como de las territoriales y de los clubes.

Kata y kumite

En Budapest, el kárate español brilló tanto en kata, donde junto a Japón, España es una de las grandes dominadoras, como en kumite. La selección concluyó en quinta posición del medallero, con dos oros, cuatro platas y tres bronces. Una clasificación que dominó Turquía que llegó hasta las quince preseas, 6 oros, 3 platas y 6 bronces.

Mención especial en estos campeonatos hay que hacer en la campeonísima Marta García Lozano, quien en Hungría ratificó algo cada vez evidente, es la mejor promesa (ya realidad) del kata femenino mundial. Tras el oro en el pasado Mundial chileno, volvió a deleitar con su gran clase y técnica en esta cita continental, donde no tuvo rival.

La extremeña, aparte de medallas, domina con solvencia la clasificación mundial sub-21 y ya es una asidua a los grandes torneos del circuito mundial. Para muchos se trata del relevo natural de Sandra Sánchez, quien si ella quiere tiene mucho que decir no sólo en Tokio 2020 sino en los próximos años, aunque es una decisión que la talaverana todavía no tomó y para la que hay recambio asegurado con Marta.

Oro en kumite

Pero la de Almendralejo no fue la única que subió a lo más alto del podio. Hasta allí también llegó Marta Pascual, en kumite +59 kg júnior. Fue una demostración de que el kárate español no sólo sabe de kata porque además, se sumó una Iona Lobato que volvió a demostrar que es otra de las grandes promesas del kárate nacional.

La del club karate Nokachi de les Franquesas del Vallés se hizo con la medalla de bronce en kumite cadete femenino -54 kg, el mismo metal conseguido en la cita mundialista de 2019. Además en kumite, Zsamoran Shotte se subió al tercer peldaño del podio, en -63 kg cadete.

El éxito de la modalidad de kata se agrandó con las medallas de plata en cadete de Azahara Pérez y Alejandro Jiménez, que llegaron a las finales, demostrando una vez más, la calidad de esta modalidad en España, más todavía con las otras dos medallas de plata tanto del equipo femenino como del masculino cadete-júnior.

Los protagonistas fueron Sabrina Savoy, Maria San Francisco y Blanca Ruiz, que ya subieron a lo más alto del podio en el Mundial de Santiago de Chile, y el compuesto por Óscar García, Salvador Balbuena y Alfie Bannister, bronce mundialista, quienes mantienen el gran nivel que exhibe la selección española cuando se trata de competir en el kata por equipos, como se demuestra en las distintas citas del calendario internacional.

 Óscar García Cuadrado, quien repitió en el Europeo, el bronce mundialista del pasado octubre, en la prueba de kata masculina júnior, concluye la lista de medallistas, aunque no fueron los únicos que sobresalieron porque hubo otros karatekas españoles que se quedaron a las puertas del podio.

Es el caso de los quintos puestos de María Saboy, en el kata júnior, Alfredo Domínguez, kumite -75 kg sub-21, y José Rafael Ibáñez, kumite sub-21 -84 kg; los séptimos de Víctor Cueva, kumite júnior -55 kg, y Marta Cortés, en kumite -50 kg sub-21, y el noveno de Isabel Nieto, kumite sub-21 +68 kg.

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