Israel Molina | PracticoDeporteRedacción

Eliud Kipchoge el sábado y Brigid Kosgei el domingo, ambos kenianos, han abierto el melón con sus dos asombrosas actuaciones sobre el asfalto. ¿Dónde están los límites del ser humano? ¿Se puede saber? ¿Hasta dónde podemos llegar?

El Maratón ha sido uno de los grandes protagonistas del fin de semana. La fiesta patrocinada por Ineos y Nike en Viena acabó en fista y jolgorio gracias a Eliud Kipchoge, que logró bajar de las dos horas en los 42.195 metros y aunque no será homologado por todo lo que lo rodeó puso sobre la mesa el primer debate. ¿Es real? ¿Es posible hacerlo en un maratón comercial?

Ese registro, el de bajar de las dos horas en maratón se lleva persiguiendo ya muchos años y Kipchoge ya ha demostrado que se puede hacer, que se puede correr a 2:50 el kilómetro, una barbaridad solamente al alcance de alguien con cuerpo de extraterrestre. Si quieren, pónganse a prueba e intenten correr 300 metros a esa velocidad, a 21 kilómetros por hora. Luego me cuentan qué tal la experiencia.

Récord del mundo de Kosgei

Así estuvo durante casi dos horas Kipchoge, volando sobre el asfalto de El Prater de Viena. Y algo similar es lo que hizo este domingo su compatriota Brigid Kosgei en el Maratón de Chicago, una de esas pruebas tradicionalmente rápidas y en las que ya se han batido varias veces los récords del mundo.

Kosgei, habitual de la ruta en los últimos años, destrozó la anterior plusmarca de Paula Radcliffe y estableció una nueva en 2h14:04, casi un minuto y medio más rápido que lo que hizo la británica hace ya 16 años, quien cruzó la meta en Londres con un tiempo final de 2h15:25.

Además, en el caso de la prueba masculina de Chicago, Lawrence Cherono corrió en 2h05:45, una gran marca que en estos tiempos casi parece normalita. Así están las cosas en la prueba de Maratón.

Polémica por las zapatillas

Pero todos estos registros vienen salpicados por un tema controvertido, el de las últimas zapatillas Vaporfly de Nike con el que se han conseguido. Es complicado entender el impacto que pueden tener en las marcas, pero sí de algo estamos todo seguros es que ninguno de los mortales comunes seríamos capaces de hacer algo similar por el simple hecho de atarnos esos cordones.

La IAAF no se ha pronunciado sobre el tema y todavía no hay nada legislado, pero lo que parece claro es que su impacto en el récord de Kipchoge ha sido notorio.

Sea como fuere, estas dos marcas históricas, estas dos proezas, han puesto el debate sobre la mesa de forma definitiva. ¿Dónde está el límite del ser humano? ¿Qué será lo siguiente? Primero se bajó de cuatro minutos en la milla, ahora se ha roto lo de las dos horas en el Maratón y Kosgei es la primera mujer que corre en menos de 2h15.

¿Se puede bajar de los 9 segundos en los 100 metros? ¿Se puede saltar más de 9 metros en longitud? Son preguntas que el tiempo responderá, pero lo que está claro es que la evolución del ser humano es imparable.

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