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La selección española se proclamó campeona de Europa de waterpolo, al imponerse a Rusia por 13-12 a Rusia, en la final disputada en el Duna Arena de Budapest, con lo que suma su segundo título continental y muestra el gran momento del equipo español, subcampeón del mundo y ahora el número uno en Europa.

Los nervios propios de una gran final se dejaron sentir desde el inicio del encuentro. Los errores se entremezclaron con la calidad de las jugadoras, todo ello a un ritmo frenético, el que le interesaba a las rusas, que en el primer periodo anotaron dos de sus cuatro tantos al contragolpe.

Igualdad

A pesar de un comienzo regular, las de Miki Oca supieron aguantar y mantenerse en el partido, en un periodo, el primero, en el que las rusas entraron mejor a la piscina. El 3-4 en contra de los primeros ocho minutos, supuso una reflexión de lo mucho que había que mejorar al inicio del segundo cuarto.

Y surtió efecto, no sólo se cerró 'el grifo' a los contragolpes rusos, sino que, aunque se llegó en igualdad al descanso (8-8), al equipo español se le vio más metido en el partido, con los nervios ya olvidados, y sin depender ya del ritmo que antes imponían las rusas.

Pero Rusia no se asustó de la reacción española, ajustó mejor la defensa, lo que unido al buen hacer bajo palos de Anna Karnaukh, posibilitó el despegue ruso (8-10), a falta de dos minutos para concluir el tercer cuarto. Por primera vez un equipo se iba de más de un gol. Fue el momento clave del encuentro porque sonaron todas las alarmas para el equipo español y supo reaccionar.

A ganar

España, como gran selección, resurgió, y con goles de Maica García Godoy y de Anni Espar, igualó (10-10) para encarar en igualdad de condiciones el último tramo de partido, donde todo dependió de pequeños detalles, como la mano de Laura Ester para evitar un tanto, la rápida reacción de Clara Espar para marcar un balón que se quedó suelto o el cuarto tanto de Maica, que posibilitó que el equipo español se pusiera con dos de ventaja a falta de cuatro minutos (12-10).

 Luego fueron minutos de nervios, de errores, de decisiones arbitrales dudosas y de la euforia final con el gol de Paula Leitón que puso el 13-10 ya inalcanzable para las rusas, que apretaron hasta el final, con otros dos goles.

La tercera plaza fue para Hungría, quien perdió en semifinales con España.

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