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La selección española de waterpolo masculina hizo la gesta y se unió a la femenina para disputar la final del Europeo, tras imponerse en semifinales a Croacia por 9-8, en un partido muy igualado, que sólo se decidió por el mejor saber hacer del equipo nacional en el último cuarto.

El waterpolo español está de enhorabuena, porque se trata de una selección muy competitiva, que sabe mantenerse dentro del partido, a pesar de que como en esta semifinal, no sea su mejor día en ataque. Tiene argumentos para cualquier situación y eso hace mella en sus rivales, incómodos durante todo el partido, como se vio a los croatas en el Arena de Budapest.

Y a esa España es a la que se vio, la misma que terminó en el segundo cajón en el pasado Mundial 2019 de Gwangju, y en el Europeo de Barcelona 2018. Porque demuestra que en Europa nadie es superior, y que en los partidos igualados, esos que deciden las medallas, sabe jugarlos, mantiene la calma y confía en sus cualidades.

Mal inicio

    Fue un partido igualado, difícil de jugar por la tensión y los nervios, y donde la tensión se dejó notar, en especial, en ambos ataques, más todavía cuando en portería estuvieron dos colosos como son Dani López Pinedo y Marco Bijac, quienes pusieron el candado en sus porterías. Al equipo español, le costó mucho entrar en el partido, acabó sin marcar el primer cuarto (0-1), aunque tampoco la ofensiva croata estuvo muy atinada.

Y es que en ataque, se mantuvo la falta de ideas que ya se vio en los dos últimos periodos de los cuartos de final ante Serbia, a pesar de disponer de cuatro ataques con exclusiones.

Las cosas cambiaron en los segundos ocho minutos, con el tanto en el primer ataque de Álvaro Granados, que no sólo significó la igualdad (1-1), sino que dio confianza al equipo en ataque, a pesar de Bijac. Los tantos de Miguel de Toro, Alberto Munarriz y Adrián Delgado en el segundo cuarto permitieron llegar igualados al ecuador del choque.

Los errores en ataques, las buenas defensa y la excelente actuación de los guardametas se mantuvieron en la segunda mitad, todo ello bajo una igualdad en la que un gol era un tesoro, muestra de ello es que se mantuvo el empate (6-6) al final del tercer cuarto, y con todo por decidir en una recta final, en la que primero Granados puso por delante a España, aunque Marko Jokovic respondió (7-7).

No tardó el equipo español en volver a marcar, en un gran remate de Roger Tahull y que a falta de más de cinco minutos para la conclusión terminó por colapsar el ataque croata y más cuando Alberto Munarriz sumó el 9-7 a falta de treinta segundos. El tanto de Ante Vukicevic cerró otra victoria de España que no deja de subir al podio tras el séptimo puesto de los Juegos de Río 2016.

Ahora toca un fin de semana de finales, de volver a soñar con llevarse el oro tanto la selección masculina como la femenina, o de colgarse otra plata llena de orgullo.

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