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La selección española cumplió con los pronósticos y se impuso con algunas complicaciones a Japón, por 15-7 en los octavos de final del Mundial de waterpolo masculina, que se disputa en la ciudad surcoreana de Gwangju, donde tendrá a Serbia como rival entre los ocho últimos.

Lo mejor de este triunfo previsible fue la gran actuación de Alberto Munárriz, con seis goles, aunque hubo mucho que trabajar para conseguirlo. De hecho, no se decidió hasta la segunda parte. Y es que al equipo español le costó hacerse al juego del rival, diferente a lo que se acostumbra en este deporte, debido a su ritmo veloz a la contra.

El secreto de la victoria de los de David Martín estuvo en acertar las ocasiones con un jugador de más, apartado en la que sumaron ocho tantos, a los que se añadieron dos de penalti, que Barroso se encargó de anotar. El acierto del meta nipón, Tanamura, acompañado de una buena defensa, impidió a España irse en el marcador antes del descanso (5-4).

Dominio final

Luego ya la historia fue diferente. Dos goles de Munárriz dio la primera ventaja clara para los españoles (7-4), que se fue ensanchando (9-5), a pesar de que el equipo japonés nunca cejó en acercarse, hasta ya el último cuarto, donde la superioridad española, por experiencia y físico, se dejó notar. Un parcial de 6-1 acabó con las ilusiones de los asiáticos, mientras que España ya piensa en su próximo compromiso, mucho más complicado, frente a Serbia, el martes.

España jugó con López Pinedo (Lorrio); Munárriz (6), Granados (2), De Toro (1), Cabanas (-), Larumbe (-), Barroso (2p), Fran Fernández (-), Tahull (2), Felipe Perrone (1), Mallarach (1) y Bustos (-).

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