David Ramiro PracticoDeporteMadrid

Frederick Medina ha encontrado en el bádminton el refugio a un año 2020 para olvidar. Nació en Venezuela pero se considera de Tenerife. Una oportunidad de trabajo le llevó hace cuatro años a Mallorca, un lugar que se ha convertido en su hogar y que le gusta mucho desde que la conoció. En la isla balear trabajó en el puerto como asesor de yates en una tienda del puerto hasta que su vida cambió radicalmente.

El 23 de enero tuvo un accidente de tráfico. "Iba en moto, no iba rápido, no excedía el límite, pero a una cuadra de llegar a casa me caí en una curva y perdí el conocimiento. Parece ser que pudo haber aceite en el suelo aunque las razones exactas no las sabemos".

Sin raspaduras ni ningún indicio de imprudencia, se cayó, se golpeó la columna y se despertó en el hospital de Palma de Mallorca. El diagnóstico dictaminó lesión medular y a partir de ese momento una silla de ruedas es su compañera inseparable.

Tras la operación que le mantuvo en la UCI cuarenta días estuvo en planta otro mes hasta que pudo ser trasladado al Hospital de Parapléjicos de Toledo en un avión ambulancia previo paso por Madrid.

"El problema en Toledo fue que justo cuando llegué empezó el confinamiento. Mi familia tuvo que regresar al sitio de origen, mi mujer a Mallorca y mi padre a Tenerife, así que me quedé solo", confiesa.

"Esos meses fueron muy duros porque, aparte de la lesión, el hospital de Toledo era un sitio nuevo para vivir una experiencia tremenda porque en el hospital ves cada cosa que impacta. No sabía realmente mi grado de lesión y se hizo difícil. Intenté pensar en mi, enfocarme en hacer lo mejor posible la recuperación y salir cuánto antes de allí", señala.

El deporte, siempre presente

El deporte siempre le había gustado y, de hecho, había practicado motocross, tenis y tenis de mesa, pero no bádminton. "Lo empecé a practicar para probar, lo cogí con muchas ganas, y vi que era un juego mucho más dinámico que el tenis. Te divierte más de un principio, me enganchó y estoy encantado".

Su profesor fue Miguel Polo, que también lleva el programa de bádminton en el hospital y la selección nacional de para-bádminton. "Está muy capacitado y tiene mucha experiencia para enseñar. Si juegas bien y tienes ganas, él hace de puente con los clubes de tu lugar. Llamó a los clubes de Palma, fue un apoyo y se hizo más fácil, así que al llegar ya tenía equipo, el Badminton Mallorca Palma".

Ahora, su entrenador es Rafael Abrines. Comparte con él mucho tiempo de entrenamiento y el bádminton ocupa parte de ese espacio. Los lunes tiene una hora de rehabilitación de fisioterapia y también otra hora de deporte mixto en el Hospital San Juan de Dios. Martes bádminton, miércoles fisio tres horas y jueves y viernes bádminton. Los fines de semana, entrenamientos especiales.

El deporte lo lleva con Guillermo Morey, una persona importante porque lleva el equipo de baloncesto en silla de la isla. "Conoce mucho las lesiones medulares y con él fue con el que conseguí mi silla de baloncesto por DiscaEsports".

Problemas con la silla

La silla que utiliza para el bádminton no es la más adecuada, pero es la que tiene y con sus limitaciones es con la que practica el deporte del volante. "Estoy buscando fondos para una apta para el bádminton", subraya.

"Me dicen que tengo talento, una buena movilidad, pero tengo un limite con la silla. Me recomendaron conseguir una silla adecuada para jugar lo antes posible y en ello estoy", apunta.

Con esa silla acudió al reciente Campeonato de España de para-bádminton en Toledo.

"Tenía mejores expectativas y jugué bien para lo que tenia. Pensé que la silla no sería tan importante pero allí me di cuenta que sí lo es. Vi a todo el mundo con la silla adecuada y al competir descubrí los fallos que te puede producir. Si te tiran el volante hacia adelante y la recuperación no es rápida te lo lanzan para atrás y no llegas. Los rivales lo saben y juegan con tu debilidad", comenta.

En el bádminton en silla español hay buen nivel y Frederick sabe que para poder ganar y estar entre los mejores debe progresar más y, sobre todo, tener un material adecuado.

"Mi objetivo es seguir entrenando a tope hasta el año que viene e intentar mejorar en mi categoría. Está en mi manos y creo que todo depende de uno. Por lo menos quiero entrar en las medallas en el próximo campeonato de España y hacer concentraciones de la selección", declara.

Un segundo te cambia una vida. Una ilusión te ayuda a vivir de otra manera. Eso es lo que piensa Frederick Medina, un nuevo valor para el bádminton paralímpico español.

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