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El castellano-manchego Javier Romo cambió el mono de triatlón por el maillot del ciclismo, se reveló como toda una promesa de las dos ruedas tras ganar el Campeonato de España Sub-23 al poco tiempo de debutar y ahora luchará por seguir sorprendiendo en el Astana Pro Team, donde quiere encontrar su sitio "y ser el mejor en ello."

En el triatlón tampoco pasaba desapercibido -noveno en el Mundial Júnior y cuarto en el Campeonato de España Absoluto en 201 -, pero fue tras su paso al ciclismo cuando todos los focos se pusieron sobre él, gracias a su exhibición y victoria en ese Nacional sub-23 de Jaén. Con el Baqué Team confirmó que lo suyo no fue flor de un día quedando cuarto en la Volta a Valencia y tercero en la Vuelta a Cantabria.

"Parece que ha sido un poco de casualidad, como que he tenido suerte, y tampoco es así. Yo vengo de otro deporte en el que he trabajado mucho. Por eso digo que no es tan fácil y que no es una casualidad. He dado con buena gente que me ha ayudado, pero si no tienes nivel no te llaman, no puedes llegar hasta ahí," afirma Romo sobre su ascenso meteórico.

Precisamente su nivel llamó la atención del Astana Pro Team, que rápidamente se adelantó a otros equipos profesionales para asegurarse la presencia del español en sus filas hasta 2023. Del triatlón al ciclismo amateur y del amateur al profesional en menos de un año. El toledano aún está "asimilando" este fichaje y reconoce que "el salto sí que es grande. Es verdad que hace unos meses no lo hubiera imaginado, pero ha surgido así."

La pandemia, una oportunidad

Romo cambió de disciplina de forma inocente, sin pretensiones de nada más que de poder competir. Él mismo cuenta que debido a la pandemia "no había competiciones de triatlón" y como "no tenía nada que perder" se centró en el ciclismo, pero confiesa: "Quizá sin la pandemia no me hubiese atrevido a dar el paso."

"Fue algo progresivo. Hicimos un test antes de empezar a correr y entonces no pensaba en llegar tan alto. En alguna salida coincidí con profesionales y me animaron a competir. Empecé a entrenar solo bici hace unos meses y el Baqué me dio la oportunidad. Entonces, gané el Campeonato de España, fue en poco tiempo, pero sí me lo creía," recuerda.

Con gran confianza en sí mismo y en su trabajo, asevera que su primera victoria "si no hubiera sido en el Nacional, habría sido en otra carrera" porque "si trabajas bien y tienes el nivel, al final sale." Y no se queda ahí: "La suerte se busca. Soy de los que piensa que las cosas las haces o no las haces, no vale hacerlas a medias."

Un gran cambio

El joven corredor tuvo que acabar rindiéndose a la evidencia. Ya en triatlón hacía sus mejores números en bicicleta y era lo que más le llamaba la atención. Romo sabía que "los números eran buenos, pero desconocía realmente el nivel de los que competían en ciclismo." En su anterior disciplina sufría para compensar su complexión grande en las diferentes pruebas, ya que necesitaba "mucha fuerza" en el tren superior para la natación, pero luego ese extra de peso le sobraba en la bici.

"La bici era lo que me gustaba, siempre estaba dispuesto a salir en bici, la piscina me costaba más. El entrenamiento es mucho más sencillo, entreno menos horas y descanso mejor. Antes era piscina, pista de atletismo, coger la bici... Estás todo el día entrenando, el triatlón es más sacrificado. Ahora entreno por la mañana y las tardes las tengo un poco libres," reflexiona. 

El salto al ciclismo profesional no le asusta, aunque sabe que quizá le falte "un poco de adaptación" espera poder apoyarse en la amplia nómina de españoles del Astana Pro Team. El joven asegura que "la presión se la pone uno mismo" pero quiere "hacerlo bastante bien desde el primer año" para lo cual está hablando mucho con Iván Velasco, mánager técnico del cuadro kazajo que le está ayudando en este cambio. "No conozco a ningún corredor, pero seguro que me ayuda que haya bastante españoles," añade un ilusionado Romo.

Ahora se encuentra en Albacete viviendo con su hermano, donde se trasladó desde su Villafranca de los Caballeros (Toledo) natal para poder entrenar en "llano y con mucho aire" y tener zonas montañosas cercas para las prácticas con nivel. Mientras, se quita presión en este paso al mundo profesional, porque asegura que  sus números "son buenos para amateur" pero el profesional "es otro mundo" en el que aún no sabe qué corredor es. Añade que solo "el tiempo lo dirá" y que tiene "mucho que mejorar y aprender."

"Lo que quiero es encontrar mi sitio y ser el mejor en ello. No todo el mundo puede ganar carreras, el ciclismo es mucho más que eso. ¿Una carrera? Sin duda, me gustaría disputar una grande," concluye.

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