PracticoDeporteRedacción

Al igual que muchos otros deportistas españoles, la nadadora Jessica Vall respira más tranquila desde que se conoce la decisión de que los Juegos Olímpicos han sido aplazados hasta el año 2021.

De esta forma, la bracista española, confinada en casa como todos, tendrá tiempo suficiente para volver a ponerse a tono de cara a esa gran cita del próximo año, que todavía no se sabe si se disputará en primavera o en verano.

"Conforme fue pasando el tiempo, se fue asumiendo que los Juegos no iban a poder disputarse de una forma normal", explica la medallista mundial, que reconoce "sentir alivio" después de la decisión definitiva. "Los Juegos son la competición más importante, teníamos la obligación de seguir preparándonos a pesar de todo lo que está sucediendo".Y es que Jessica Vall lleva cuatro años dedicándose en cuerpo y alma para esta cita de Tokio 2020."Ahora nos quedan muchos más meses por delante y la desazón y la angustia han disminuido", cuenta.

Sobre cómo está llevando este confinamiento, la deportista cuenta que el agobio fue aumentando conforme llegaban noticias de la incertidumbre que rodeaba a los Juegos, pero que desde que sabe que están aplazados ve las cosas de otra manera. "Ha sido muy importante que el primer ministro japonés -Shinzo Abe- pidiera el aplazamiento y se sentara con el COI para llegar a una decisión".

Por otro lado, ha querido agradecer el esfuerzo que se ha hecho en España desde el COE y desde el CSD. "Han trabajado muy bien por si al final los Juegos se hubiesen celebrado este verano".

Una nueva planificación deportiva

Está claro que ahora todo cambia un poco, incluida la planificación deportiva. "Ese es un asunto más de los entrenadores, que son los que se tendrán que romper la cabeza a partir de ahora para volver a mover todas las piezas.Con este cambio, el momento de forma óptimo se debe conseguir para dentro de un año y pocos meses".

Aunque todo será un poco diferente, de hecho ya lo es, porque Jessica Vall ya hace más de dos semanas que no se mete en la piscina. "La natación, aparte de ser mi trabajo, también es mi pasión. Más allá de que soy consciente de que mi rendimiento habrá disminuido, echo de menos el agua".

Precisamente por esto y por no perder el contacto con el agua, Vall quiere comprar una "piscina desmontable. La pondré en la terraza de cinco metros cuadrados que tengo. Sabemos que esta situación va para largo y por mucho que se hayan pospuesto los Juegos, nosotros también tenemos otros objetivos para esta temporada y hay que trabajar para conseguirlos", finaliza.

PracticoDeporte@efe.com