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Jordi Xammar, quien ya tiene una plaza para los Juegos Olímpicos del próximo año junto a Nicolás Rodríguez en la clase 470 de vela, ha confesado en una entrevista para el Comité Olímpico Español (COE), que su sueño es intentar lograr una medalla de oro en Tokio.

“Es muy difícil, tenemos grandes rivales, pero que no sea por no soñarlo y no soñar en grande. Obviamente hay que trabajar consecuentemente con el objetivo, con el sueño y eso es lo que estamos haciendo, pero que por soñar no sea”, admite Xammar.

La crisis por coronavirus ha hecho que ese sueño tarde un año más en llegar. Sin embargo, junto a Nicolás Rodríguez, han visto una nueva oportunidad, porque ahora parten como número dos del mundo “y somos mucho más jóvenes que los número uno” y eso hace que un año más de experiencia “nos sume mucho”.

Número dos

“El objetivo es una medalla. Es un objetivo muy grande pero también hay que ser realista y nuestro objetivo es una medalla. Sin presión y con mucha ilusión, pero siendo realistas y consecuentes con el objetivo”, añade.

El catalán pasó el periodo de confinamiento en el Centro de Alto Rendimiento (CEAR) de Santander y a pasadas unas semanas volvió a casa con su familia, “un momento muy especial y raro”, pero pudo aprovechar para disfrutar de la familia, y “también se aprecia”.

Ahora, de vuelta a los entrenamientos “el cuerpo lo ha notado porque los primeros días dolían un poco los hombros, los músculos habían dejado de realizar esa actividad y la vuelta fue un poco más dura de lo normal”, pero navegar es lo que más le gusta.

Jordi Xammar forma parte de la iniciativa Spanish Impulse, un nuevo proyecto náutico y deportivo y también profesional con la llegada en el Sail GP, que reúne a los barcos más rápidos del mundo, visitando las ciudades más icónicas de la vela.

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