Laura Calvo | PracticoDeporteMadrid

Grandes deportistas españoles como Rafa Nadal, ganador de 19 Grand Slam y leyenda del tenis; Andrés Iniesta, héroe del Mundial que España levantó en Sudáfrica en 2010; Alejandro Valverde, campeón del Mundo de ciclismo; Álex Abrines, internacional y exjugador de la NBA; o Anna Boada, diploma olímpico en Rio 2016 y medalla de bronce en el campeonato del mundo de remo, han reconocido padecer depresión en algún momento de su carrera deportiva.

Esta enfermedad mental se caracteriza por un profundo decaimiento anímico y tristeza, que invade la mente de una persona por encima de todo. Y ahí nace el problema, en la mente. Porque por todos es conocido que un buen estado físico es esencial para llegar a lo más alto y que cuando este falla, el rendimiento baja. Pero, ¿qué pasa cuando es la cabeza lo que no está al 100%?

Hoy, primer jueves de octubre, con motivo del Día Europeo de la Depresión, desde Practico Deporte hemos querido hablar con Jorge López Pérez Vallejo, psicólogo especializado en ansiedad, trastornos obsesivos y depresión para que nos explique algunas de las razones que pueden llevar a los deportistas a padecer esta enfermedad.

“Cuando los deportistas se encuentran ante una situación de estrés competitivo, pueden comprobar cómo, a pesar de su esfuerzo y dedicación, el rendimiento físico en el momento de la competición no es ni mucho menos óptimo, lo que provoca un sistema de miedo y ansiedad”, asegura el psicólogo.

Diferentes síntomas

Algunos de los síntomas que suelen tener son dolores y molestias estomacales, tensión muscular, fatiga excesiva, acompañada de leves mareos y palpitaciones, así como dificultades respiratorias. "Todos estos síntomas se producen como consecuencia de un proceso tóxico que podríamos denominar círculo vicioso", explica Jorge.

"Ante una situación de estrés competitivo, su organismo libera adrenalina y comienzan a sentirse mal con los primeros síntomas de la ansiedad. Al notarlos, empiezan a tener un temor a esos síntomas, que saben perjudican e incluso paralizan. Ese temor hace que los síntomas empeoren aún más", comenta.

A lo que añade: "Esto les lleva a aprender a asociar esos síntomas negativos con una situación de estrés competitivo particular, por lo que cuando se enfrentan a esa situación, el perjudicial proceso volverá a ponerse en marcha, invalidando al deportista".

La presión y el control

La presión a la que están sometidos los deportistas de alto rendimiento, tanto social como mediática, es una de las causas que provoca que caigan en esta depresión. "Directamente afecta, se suma a la condición inicial de talento predestinado y el deportista se ve obligado a activar todo lo que tiene en su mano para poder conseguir el objetivo y el reconocimiento mediático tan importante; entran en un círculo vicioso de bloqueo psicológico e incapacidad para encontrar alternativas a los esquemas de pensamiento y acción física, no encontrando salida".

Kiko Narváez reconoció que en su momento llegó a exagerar molestias físicas para no jugar porque "tenía miedo de no estar a la altura". Según explica Jorge López Pérez Vallejo, "exagerar dolencias físicas es una causa muy común para evitar enfrentarse a la competición: es la evitación mayor por miedo y que lleva a una sensación de dolor real".

Según el experto, todo comienza con pequeños síntomas que activan sistemas fóbicos de evitación y control. Asimismo, Rafa Nadal, en su día aseguró haber sufrido una lesión mental que le impedía mantener el control de la bola, incluso de su propia respiración.

"La condición inicial de talento predestinado, de por si ventajosa, puede convertirse en una condena: en el control como la solución que aplican los deportistas en su día a día. Este control puede adquirir rasgos obsesivos convirtiéndose en el problema, es el control en sí lo que hace perder el control, normalmente por miedo al fracaso, a no cumplir con las expectativas, a caer lesionado o a empeorar la lesión que ya tienen", comenta Jorge.

Miedo al juicio público

Los ataques de pánico o el miedo invalidante son otros de los problemas más comunes en la sociedad actual y que afecta directamente al mundo del deporte. Reconocer este problema puede mostrar una debilidad, y eso no solo hace que no se divulgue, sino que no se busquen soluciones con ayuda psicológica, provocando que el problema empeore.

Es importante que deportistas de élite normalicen hablar de salud mental, ya que son ejemplo para la sociedad, sea esto algo bueno o malo. Por eso, que muestren con naturalidad que cualquiera puede sufrir problemas mentales, ayuda a normalizar estas situaciones y a que las personas busquen ayuda profesional cuando no se encuentren bien”.

Uno de los que dejó el miedo al juicio público al lado para contar su problema fue Andrés Iniesta. El jugador de Fuentealbilla, que fue capaz de llevar a la selección española de fútbol a lo más alto cuando él se encontraba en lo más bajo, narró cómo cayó en un pozo sin salida y que o buscaba ayuda, o no sabía dónde iba a parar.

La terapia, imprescindible

En cualquier caso, contar con ayuda psicológica especializada es imprescindible. De hecho, cada vez es más habitual que los clubes deportivos cuenten con psicólogos en sus equipos médicos. Además, si los grupos de categorías inferiores tienen acceso a estos expertos, mejor.

"Es una acción preventiva muy inteligente y que sin duda mejora el rendimiento y el futuro del niño o niña deportista. La intervención precoz desde la base evitará problemas emocionales en el futuro y conseguirá eficiencia y reducción de fracasos, posibles psicopatologías y reducción del número de suicidios", asegura Jorge.

Por su parte, López Pérez Vallejo es experto en la terapia breve estratégica, la cual incluye un tratamiento específico para deportistas y que tiene su origen en un caso real: el del profesor Giorgio Nardone, creador de esta terapia, con el medallista olímpico Aldo Montano.

"Esta terapia consiste en un trabajo conjunto del entrenador/a y el psicólogo/a, con técnicas terapéuticas que se aplican basándose en la lógica dentro del modelo de resolución de problemas, cuyo objetivo es activar procesos de cambio en las situaciones de ansiedad e incapacidad del deportista para encontrar nuevas alternativas de pensamiento y acción ante el deporte", concluye.

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