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La selección nacional femenina de balonmano regresa del Mundial de Japón con una medalla de plata colgada al cuello, algo histórico para este deporte en España. Sin embargo, ese no es el único logro de las Guerreras durante las últimas semanas, puesto que con su gran actuación en la cita japonesa, las pupilas de Carlos Viver se han ganado un hueco en la élite del balonmano mundial, asegurando un prometedor futuro.

Porque durante este Campeonato, el combinado nacional ha mostrado ese carácter competitivo que entre 2008 y 2014 llevó a el equipo español, integrado por Eli Pinedo, Silvia Navarro o Marta Mangué, entre otras, a desafiar a las grandes potencias, conquistando un bronce olímpico, un bronce mundial y dos platas continentales.

Gran parte de culpa del nivel demostrado por las Guerreras es de Carlos Viver. El técnico se hizo con las riendas del equipo en febrero de 2017 y ha sido el encargado de ir introduciendo rostros nuevos de manera progresiva para dotar a las nuevas incorporaciones del espíritu luchador de las veteranas, creando una nueva generación dispuesta a llevar el balonmano español a lo más alto.

Un recibimiento de oro

La histórica actuación mundialista dotó a las Guerreras de un recibimiento único, donde cientos de aficionados y aficionabas les esperaban para celebrar junto a ellas la consecución de esa medalla de plata, que como rezaban los cánticos 'sabe a oro'.

Sorprendido por tal multitud, el seleccionador aseguró que no esperaban un recibimiento tan grande. "Es verdad que cada vez que vamos a cualquier parte del país recibimos muchísimo cariño. Hemos conseguido una medalla de plata en un Campeonato del Mundo, es lógico, pero realmente estamos sobrecogidos por el cariño que estamos recibiendo”.

Otra que también mostró su agradecimiento fue Nerea Pena. "No pensábamos que íbamos a tener un recibimiento así. Se agradece que haya habido tanta repercusión. Esto al final es un éxito del balonmano, en este caso además del balonmano femenino y estamos muy contentas de estar aquí y que nos reciba así tanta gente", confesó.

Tras firmar autógrafos, hacerse fotos, abrazar a familiares y amigos y atender a los medios de comunicación, las jugadoras españolas pusieron rumbo al Palacio de la Moncloa, donde fueron recibidas por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.

"Habéis demostrado entereza, coraje, humildad, superación. Habéis escrito una página de oro en el deporte español y en el deporte femenino. Ahora llega el preolímpico y estoy convencido de que os veremos el año que viene en Tokio. Sentíos orgullosas de lo que habéis hecho. España está muy orgullosa de vosotras", declaró Pedro Sánchez.

Una plata que sabe a oro

Además, el técnico reconoció que todo trabajo se ha visto traducido en una medalla de plata que sabe a oro. “A mí la medalla me supo desde el primer momento a gloria. De hecho, yo ayer no quise quitármela para hacer la rueda de prensa. Lo hemos peleado mucho, nos ha costado mucho llegar hasta ahí, nuestro objetivo no era ese en un principio, pero no nos ha entrado el vértigo para pelear hasta el último momento”, manifestó.

Alexandrina 'Shandy' Barbosa, incluida en el siete ideal del campeonato tras sus 60 tantos, no quiso hablar del polémico final y secundó las sensaciones de su entrenador. "No quiero ni hablar de los árbitros. Ahora es nuestro momento. Merecíamos el oro, pero hemos peleado, nadie apostaba por nosotras y hemos traído una medalla de plata que nos sabe a oro", aseguró.

Ahora, este grupo que ha escrito un nuevo capítulo en la historia con letras doradas, tiene por delante el desafío de conseguir el billete para Tokio 2020, a través del Preolímpico. Un reto que a priori no parece complicado, puesto que habrá dos plazas en juego y sus rivales serán Suecia, Argentina y Senegal.

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