PracticoDeporteDavid Ramiro

La Pilgrim Race rueda hacía la ciudad gallega ambientada por las 'mauas', unas coloridas flores que hacen supervivientes de la mutilación genital y el matrimonio forzado infantil en Kenia y Tanzania, que son terminadas en España por mujeres que han salido de redes de trata con fines de explotación y que pretenden sensibilizar sobre la igualdad de genero.

Mónica Batán, de la ONG Wanawake, es la encargada de liderar este proyecto en la Pilgrim Race, la carrera ciclista que une Madrid con Santiago de Compostela en siete etapas.

Se trata de una iniciativa que supone para estas mujeres y sus hijas una oportunidad de luchar por sus derechos para erradicar las formas más radicales de la violencia de género como la mutilación genital femenina, el matrimonio forzoso y la trata con fines de explotación.

Derechos más básicos

Las mauas son un símbolo que representa la lucha por los derechos más básicos, por la igualdad de género y contra la violencia ejercida hacia las mujeres y las niñas.

Estas flores las utilizan mujeres deportistas como Mónica, que no temen a los retos y que luchan cada día contra todos los estereotipos de género. Algunas de ellas como las alpinistas Edurne Pasaban y Rosa Fernández ya las lucieron en anteriores ediciones de esta prueba y este año las llevan numerosas corredoras anónimas que han abrazado esta iniciativa.

"Luciendo flores generamos recursos para todas estas mujeres supervivientes, pero además sensibilizamos a las personas de nuestro entorno respecto a la existencia de las prácticas más radicales de la violencia de genero, de las cuáles ningún país está exento de sufrir. Nos convertimos en agentes activos del cambio a través de algo tan positivo, tan alegre y colorido como flores únicas hechas por ellas", confiesa a EFE Mónica Batán.

La campaña con la que acude a la Pilgrim Race es para sensibilizar sobre la igualdad de genero y romper algunos estereotipos instaurados en cierta parte de la sociedad como que el deporte femenino es más aburrido y de peor calidad que el masculino o que las mujeres no pueden superar ciertas pruebas físicas. Lo hace a través de vídeos que cuelga en las redes de Wanawake rodando siempre 'Con maua hacía la igualdad'.

Otros proyectos solidarios

La sensibilidad de Mónica Batán con este tema se remonta una década atrás, cuando dejó de trabajar en el sector financiero para dedicarse de lleno a proyectos como este.

En estos últimos años ha participado con retos solidarios en la Carrera de la Mujer por toda España y ha corrido el Maratón del Sáhara apoyando la causa saharaui.

Entre sus planes futuros está regresar a Nairobi para correr una carrera por Kibera, uno de los mayores vertederos del mundo y que en una ocasión a punto estuvo de costarle la vida.

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