Practico DeporteMadrid

Con el cambio de año, uno de los propósitos que más personas se marcan es llevar una vida más sana, pero muchos acaban renunciando, por lo que es importante definir unos hábitos sencillos de cumplir que ayuden a sentirse más fuerte y saludable.

En muchas ocasiones, tratar de transformar los hábitos hacia unos más saludables termina siendo un propósito de año nuevo abandonado, en parte por la dificultad de implantar cambios en la rutina o por pretender seguir fórmulas milagrosas y demasiado enrevesadas. Por ello, es más fácil tener éxito si se opta por introducir pequeños cambios sencillos en el día a día, que serán los que contribuyan a llevar una vida más sana.

En el ámbito físico, está claro que realizar ejercicio de forma regular es el pilar. No hace falta ser un deportista de élite, sino ir descubriendo tu propio cuerpo y sus gustos hasta encontrar una actividad que no te cueste hacer unos 3 ó 4 días a la semana, para mantenerlo activo.

Otra clave estaría en la meditación, clave para la conexión cuerpo-mente. Esta disciplina alivia la presión arterial y combate la depresión, la ansiedad y el insomnio solo con una media de 15 a 30 minutos al día, que pueden repartirse entre mañana y noche. Para contribuir a esta conexión, respirar aire fresco es imprescindible, ya que relaja el cuerpo, lo oxigena y libera endorfinas, las hormonas responsables del bienestar y la reducción del dolor.

La alimentación, crucial

En cuarto lugar, aunque sea uno de los consejos más redundantes, es imprescindible mantener el cuerpo hidratado para que funcione de forma óptima. Una media de entre 1,5 y 2 litros de agua diarios serán suficientes para que el organismo elimine toxinas y esté sano. En cuanto a la alimentación, una técnica muy sencilla y 'healthy' es llenar los platos de color a través de frutas y verduras, que además de ser más sanas e incluir muchos nutrientes, tienen un impacto pisológico gracias a sus diferentes y llamativas tonalidades.

Uno de los errores más comunes es demonizar determinados ingredientes o nutrientes de forma radical. Por ejemplo, las grasas son saludables, pero si sabes cuáles. Las vegetales, presentes en aguacates, frutos secos o semillas, y las animales, procedentes de pescados azules como el salmón o el atún, ricos en Omega-3, son altamente recomendables.

El azúcar, por contra, sí conviene reducirlo al máximo, ya que apenas aporta ningún beneficio para la salud y puede provocar enfermedades como diabetes, obesidad o subir la presión arterial. Sin embargo, no hace falta renunciar al sabor dulce, por lo que existen alternativas como Yummy Sweets, unas golosinas sin azúcar, aptas para celiacos y diabéticos.

Por último, a medida que se acerca la hora de dormir las comidas deberían ser cada vez más ligeras, por lo que es conveniente cenar con tiempo antes de irse a la cama. Además, este último plato debería estar formado por proteínas y alimentos de baja carga calórica, como por ejemplo una carne magra y una ración de verduras.

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