PracticoDeporteMadrid

Los deportes en equipo, como el fútbol o el baloncesto, en edades tempranas favorecen a crear entornos sociales que pueden ayudar a reducir el riesgo de aparición de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en la adolescencia.

La iniciativa deportiva y educativa Copa COVAP, promovida por la Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches (COVAP), y la Fundación APE para la Prevención y Erradicación de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) destacan la importancia de estas prácticas en una etapa de desarrollo donde se da el 80% de los casos, según recoge un trabajo de investigación publicado en la Revista Médica Clínica Las Condes (RMCLC).

Sin presiones ni juicios

En los espacios creados por modalidades deportivas en equipo se generan relaciones donde los pequeños no se sienten presionados ni juzgados por su estado físico o la alimentación, lo que "evita que lleven a cabo dietas restrictivas o ingestas desmesuradas", explica el doctor Ignacio Jáuregui, psiquiatra y psicólogo de la Fundación APE. "El objetivo es llegar a la pubertad de la forma más sana posible, sin sobrepeso y obesidad, ya que son factores de riesgo. En cuanto al aspecto psicológico, es fundamental que los más pequeños tengan un buen desarrollo de su autoestima", añade.

El deporte de equipo y al aire libre fomenta la integración y el desarrollo de habilidades sociales, por lo que los menores "adquirirán la fortaleza y la capacidad crítica necesarias para evitar mensajes que les induzcan a practicar dietas perjudiciales o ejercicio de manera inadecuada", agrega el experto.

El momento de mayor riesgo se produce en verano, cuando se "unen factores como el cambio radical de horarios, las variaciones en la dieta y, fundamentalmente, la imagen corporal, que se coloca en primer plano por la mayor exposición corporal que supone este tiempo", explica Jáuregui. Además, el fin del confinamiento agravó la situación porque se vio "afán por querer salir, bañarse o comer con los amigos", lo que podría desencadenar nuevos problemas al deteriorar los buenos hábitos alimentarios. Después, la vuelta al cole produce un giro brusco en las rutinas de nuevo.

Prevenir y diagnosticar los TCA

La prevención de los TCA, cuyo proceso de detección suele ser lento y complejo debido a que la mayoría de síntomas que se observan al inicio son de tipo emocional, de conducta o actitudinal, y no tanto físicos, forma parte de la campaña educativa sobre hábitos de vida saludables que realiza la Copa COVAP. En sus ocho ediciones, más de 25.000 niños y niñas de 10 y 11 años se han beneficiado de charlas didácticas de la mano de psicólogos y nutricionistas sobre el valor de la alimentación y la integración en el deporte.

Para evitar el desarrollo de estas conductas se proponen seguir algunas de las siguientes indicaciones que se incluyen en la 'Guía para una alimentación infantil saludable y equilibrada' del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona:

  • Potenciar la autoestima de los niños mediante el elogio por cómo son y reforzar positivamente su personalidad y habilidades en vez del aspecto físico.
  • Favorecer una autoimagen corporal positiva, aceptando las diferencias entre las personas y respetando a otros.
  • Promover hábitos alimentarios y un estilo de vida saludables.
  • Hacer al menos una comida al día en familia, convirtiendo la alimentación en un acto social y familiar.
  • Ofrecer herramientas para desarrollar un sentido crítico frente a estereotipos de belleza.
  • Compartir actividades en el tiempo libre y practicar deportes de equipo.
  • Rechazar ideales estéticos no realistas que puedan poner en riesgo la salud de los más pequeños.
  • Fomentar la autonomía y evitar la sobreprotección para favorecer la autoestima y seguridad personal de los niños.
  • Advertir de los contenidos nocivos de Internet y redes sociales que hacen apología de todo tipo de trastorno de la conducta alimentaria.

practicodeporte@efe.com