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La selección española de balonmano peleó este viernes hasta el último instante ante Dinamarca, pero finalmente sucumbió por 33-35 y ahora buscará la medalla de bronce del Mundial de Egipto ante Francia el próximo domingo.

Los Hispanos fueron todo el partido a remolque de los nórdicos, vigentes campeones del mundo y olímpicos, pero las diferencias, salvo en la primera parte, nunca fueron grandes y al llegar al desenlace no pudieron siquiera alcanzar el empate ante Dinamarca.

Una última acción del pivote Rubén Marchán, que al picar el balón dio en el larguero y rebotó fuera además del siguiente tanto ya definitivo de Lasse Svan hizo imposible forzar la igualada de los hombres de Jordi Ribera, que fueron séptimos en el anterior Mundial y pueden aspirar en El Cairo al podio.

La gran final la disputarán Dinamarca y Suecia.

Brillantes semifinalistas

Los Hispanos lograron el miércoles el pase a las semifinales en una perfecta demostración de lo que es saber crecer durante un evento como este. Ya nadie se acordaba de aquel empate inicial ante Brasil, y Noruega lo comprobó de primera mano, recibiendo una tormenta perfecta de balonmano que terminó 31-26.

Desde el primer minuto al último dominó el partido España, dejando sin ideas a una selección noruega que nunca encontró las soluciones necesarias para hacer daño al combinado de Jordi Ribera, que al descanso ya se fue con una contundente ventaja de 21-15.

El encuentro siempre tuvo el mismo guión, con los Hispanos llevando el peso del partido con una gran eficacia ofensiva y haciéndose cada vez más fuertes en defensa, con Rodrigo Corrales ejerciendo como portero titular este miércoles y cumpliendo a la perfección bajo palos. El paso de los minutos empezó a demostrar la diferencia entre ambos equipos.

Jorge Maqueda y Ángel Fernández lideraron el ataque español en los primeros treinta minutos en los que se construyó la victoria y en los que Noruega entendió a la perfección la excelencia a la que ha llegado España con el paso de los partidos. Costó el debut ante Brasil, costó ganar a Polonia el segundo día, pero a partir de ahí, los pupilos de Jordi Ribera han ido triturando rivales

Noruega, actual subcampeona del mundo, no supo interpretar nunca el juego rápido de España, aunque tuvo su momento en el partido al inicio de la segunda parte, pero el equipo nacional nunca se dejó impresionar, no perdió los papeles y fue resolviendo cada situación comprometida. Los noruegos no pudieron acercarse a los Hispanos, que cerraron el partido sin más sobresalto.

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