PracticoDeporteRedacción

Los Hispanos, la selección de balonmano masculina, han vuelto a hacer historia en el Campeonato de Europa, logrando una histórica medalla de oro ante Croacia (22-20), asegurando su presencia en Tokio y saboreando su segundo título continental consecutivo.

Además, este triunfo también asegura a España su participación en el próximo Campeonato del Mundo y el próximo Europeo, sin tener que pagar el peaje de ninguna clasificación.

Ha sido una victoria maravillosa, de un equipo que dirige desde el banquillo Jordi Ribera y al que ha dotado de ese gen campeón que demuestra en cada torneo internacional. Los Hispanos salen de este campeonato sin conocer la derrota después de haberse visto las caras con Alemania y con Croacia hasta en dos ocasiones.

A Tokio por la puerta grande

Y eso que la final fue durísima ante una selección croata que defendió como nunca y que resistió los arreones españoles, especialmente en los primeros minutos de la segunda parte cuando el combinado nacional llegó a tener cuatro tantos de renta. Los balcánicos remontaron e incluso llegaron a ponerse por delante (19-18), pero España sacó ese carácter ganador en los minutos finales para lograr el segundo Europeo de su historia a tan solo seis meses de los Juegos de Tokio.

 La primera parte mostró todos los ingredientes clásicos de una final entre dos equipazos. Ambos se retaron de mil y una formas, siendo conscientes de sus fortalezas y debilidades. Las dos selecciones resistieron bien en defensa, mientras los ataques se iban apagando con el paso de los minuos.

Ni España ni Croacia lograron alguna ventaja especialmente reseñable en unos primeros treinta minutos que fueron propios de una gran final continental. Además, España y Croacia se conocen bien, se enfrentaron ya en la segunda fase y sus duelos han sido repetidos habitualmente en los últimos torneos.

Así, los de Jordi Ribera se fueron al descanso con un gol de ventaja, una diferencia prácticamente inexistente con todo lo que quedaba por delane.

Muy diferente fue la segunda mitad, que tuvo de todo desde el principio. Empezó mejor España, que aprovechó dos minutos de superioridad numérica para poner tierra de por medio (16-12). Croacia apostó por jugar sin portero durante ese tiempo y la defensa española robó dos balones y castigó a los balcánicos.

La diferencia pareció ser bastante grande durante algunos minutos -pocos-, pero Croacia supo reaccionar muy rápido y muy bien. Se aplicaron en defensa, dejaron a los Hispanos más de ocho minutos sin anotar y antes de entrar en los últimos diez minutos, el marcador volvía a reflejar un equilibrado 18-18 que lo dejaba todo en el aire.

Álex Djusebahev volvió a rendir bien, lo mismo que Jorge Maqueda, quienes estuvieron especialmente finos en el juego ofensivo del combinado nacional. Lideró, como tantas otras veces, Raúl Entrerríos, alma matter de esta selección de leyenda, ejerció de capitán anímico de un barco que pasó por malos momentos en la segunda mitad, con varias fases de juego difíciles, atragantados en el ataque y sin encontrar goles. También fue importante en esos minutos Gonzalo Pérez de Vargas, un seguro de vida bajo los palos, que ayudó a aguantar en un partido de tanteador bajo.

Otro gol decisivo de Álex Djusebahev

Fue Aleix Gómez, con dos transformaciones de siete metros absolutamente decisivas y un tanto final de Álex Djusebahev a falta de menos de medio minuto certificaban la victoria de un equipo que es histórico, que es legendario, que ha revalidado en Estocolmo su título de campeón de Europa y que ya ha asegurado su presencia en Tokio 2020.

Una medalla de oro en un partido trabado, complicado, con menos brillo que otras veces, pero que demuestra la madurez de un grupo impresionante, de un conjunto que sabe jugar a balonmano, que sabe sufrir y que en los momentos clave siempre sabe dar la mejor versión de sí mismo. Son más historia que nunca.

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