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La selección española masculina de balonmano disputará este domingo su tercera final consecutiva por el título continental, en busca de su segunda medalla de oro seguida, y por incrementar la leyenda de un equipo que no deja de mejorar y de competir cada día mejor.

Jordi Ribera ha conseguido cuadrar durante estos años un equipo ejemplar, donde no hay estrellas, o todos lo son, porque un día destaca uno y otro, es su compañero el más sobresaliente. Esa cualidad es de las mejores armas del equipo, porque el rival no tiene a alguien en concreto al que vigilar sino que cada día es uno distinto el que destaca.

El hecho, que lo certifica Ribera, quien destaca que "lo bueno de este equipo es que su fuerza reside en el colectivo, en cada partido cualquier jugador puede ser el protagonista".

Mucho equipo

Esta política de equipo ayuda a repartir minutos entre todo el equipo, algo imprescindible en un campeonato de la dureza de éste, en el que cada dos días hay partido, ocho partidos en dos semanas. Ese debe ser un factor a favor de España en la final, donde se encontrará con una Croacia con una menor rotación en el banquillo.

Las dos selecciones notaron ese desgaste en las semifinales, pero el esfuerzo extra croata para apartar de su camino a Noruega, lo consiguió en la segunda prórroga, puede también ser otra baza española. De hecho, habrá que esperar si el central croata Luka Cindric, pieza clave del conjunto balcánico, se recupera de su lesión muscular.

Eso sí, seguro que no se lo pierden los también centrales Domagoj Duvnjak e Igor Karacic, muy importantes para su equipo en el (22-22) que consiguieron en los minutos finales ante España en la segunda fase de este campeonato.

Aparte de nombres y tácticas, lo que seguro que se verá, y mucho, será la tensión y los nervios de un acontecimiento de la envergadura de una final continental, en donde el que mejor sepa asumir la presión suele ser el ganador. Capítulo en el que los dos equipos ya son expertos, tras muchas batallas a sus espaldas.

Por lo visto entre ambos en el enfrentamiento que tuvieron en Viena, España mostró más calidad y cohesión, pero los croatas los superaron en el juego embarullado y donde los sistemas terminan por desaparecer.

Gran torneo

Quien seguro que apuesta por la victoria de sus Hispanos es Jordi Ribera, quien elogia el campeonato que están realizando sus jugadores que, a pesar de todo lo recorrido, "el equipo ha sabido adaptarse a todas las circunstancias, no solamente del juego, sino también fuera de la pista y estamos aquí. Es una final y las finales son todas especiales".

El seleccionador español no quiere ninguna excusa, ni el cansancio acumulado, tras disputar ocho partidos en apenas dos semanas, ni mucho menos, el papel de "local" con el que afrontará la final Croacia, que contará con el apoyo de miles de aficionados en las gradas del Tele2 Arena de Estocolmo.

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