Laura Calvo

‘Lo único incurable son las ganas de vivir’, es el lema que ha llevado a Desirée Vila a transformar una lesión y una negligencia médica en una nueva oportunidad de seguir disfrutando de la vida y del deporte desde otro punto de vista y con otra mentalidad.

“Hay que enfocarse en el presente y valorar las cosas que sí puedes hacer. Me quejaba de que no iba a poder hacer gimnasia y me estaba perdiendo todo lo que sí podía hacer. Al final los cambios son oportunidades y hay que ver la parte positiva, porque siempre la hay”, reconoce la atleta paralímpica en una entrevista para practicodeporte.La gimnasia acrobática era su pasión y la practicó de manera profesional durante tres años. Quedó campeona gallega y de España, representó a la selección nacional en el Mundial de 2014 y se preparaba para el Europeo cuando una mala caída en un entrenamiento lo cambió todo.

“Estaba entrenando en Vigo. Hice una acrobacia y al recepcionar caí con la pierna derecha adelantada y se me rompieron la tibia y el peroné. Como fue tan brusco se me obstruyó una arteria y no me corría la sangre por la pierna. No me hicieron las pruebas necesarias para detectarlo a tiempo y la pierna fue perdiendo movilidad hasta quedarse sin vida”, rememora.

Y llegó el momento de conocer la noticia que no quería oír. Desirée sabía que algo malo se avecinaba cuando vio la cara del doctor y a sus padres llorando. “Cuando llegaron, el traumatólogo me dijo que me tenían que amputar la pierna para salvarme la vida porque tenía una infección por todo el cuerpo. Si llego a estar un día más así, me hubiera muerto”, asegura.

“En ese momento, no era muy consciente de lo que estaba pasando, pensé que estaba en una pesadilla. Solo me acuerdo qué grite muchísimo y me oyeron desde la sala de espera donde estaba mi familia. Decía que prefería morirme y como me puse tan nerviosa tuvieron que sedarme”, añade.

Cambio de mentalidad

Finalmente, llegó la hora de comenzar a afrontar la nueva vida. La ayuda de una psicóloga deportiva, con quien comenzó a trabajar todos los sentimientos y a hacer frente a la nueva situación, fue indispensable para abandonar la pena por lo que dejaba atrás y centrarse en todo lo bueno que estaba por llegar.

“Una cosa muy buena que hicimos con la psicóloga poco después del accidente fue ir a la cama elástica donde me caí. Me hizo subirme, recordar el momento y eliminarlo de mi pensamiento. Es verdad que no lo eliminé porque eso nunca se olvida, pero por lo menos puedo decir que no tengo un trauma y cuando voy al pabellón no me trae sensaciones tristes sino todo lo contrario, recuerdo todas las cosas buenas que pasé ahí”, nos cuenta orgullosa.

Gracias a la disciplina que te da el deporte de élite, y en su caso la gimnasia, la atleta gallega fue capaz de aceptar lo que le había pasado y cambiar su mentalidad: "Tienes que llegar a un objetivo y no siempre vas a conseguirlo porque a veces se pueden interponer en tu camino cosas externas, como lesiones, pero es el luchar y trabajar cada día para conseguir lo que quieres".

Ese pensamiento lo aplicó a su recuperación. "Focalizaba el 100% de mi energía en la rehabilitación, porque era como mi entrenamiento. El campeonato de España sería el día en que me pusieran la prótesis, pues tenia que trabajar hasta llegar al campeonato de España. La mentalidad de un deportista de élite no tiene límites, te ayuda a superar cualquier cosa que te pase y más", explica.

 El atletismo, su nuevo mundo

No poder hacer gimnasia le llevó a no querer practicar ningún otro deporte. Sin embargo, la convicción de sus padres y la prótesis deportiva que le pusieron en la ortopedia, le sirvieron para darse cuenta de que no todo estaba perdido y que iba a poder hacer ciertas cosas que ya hacía antes del accidente. 

Fue estando en Malta de Erasmus, donde conoció a otro chico amputado que corría, cuando comenzó a entrenar con él y subir vídeos a sus redes. La Federación Española de Atletismo la vio y le pidió que fuera a probar con el equipo. "Un día que fui de Malta a Vigo, como tenía que hacer escala en Madrid, me quedé un par de días, entrené, me encantó y aunque no me plantee nada, empecé a entrenar más en serio", nos cuenta.

Ese mismo año comenzó a competir hasta que se dio cuenta de que le gustaba y se le daba bastante bien. Fue en septiembre de 2018 cuando le dieron la beca, decidió venirse al Centro de Alto Rendimiento de Madrid y dedicarse 100% al atletismo, deporte con el que sueña debutar en unos Juegos.

"Esta temporada quiero hacer la mínima para el mundial que es en noviembre en Dubai. Además ese campeonato es decisivo para ir a Tokio 2020. Mi gran sueño es ir a los Juegos Paralímpicos y espero llegar a los de Tokio y sino pues a París. Tengo un montón de tiempo por delante", reconoce.

‘Lo único incurable son las ganas de vivir’

Durante su recuperación, la psicóloga le aconsejó que escribiera su experiencia antes, durante y después del accidente. Fue en ese momento cuando decidió escribir un diario que acabaría publicando como agradecimiento a todos los que estuvieron a su lado durante la etapa más dura de su vida.

"Decidí publicar 'Lo único incurable son las ganas de vivir' (Editorial: Temas de hoy) porque me di cuenta de que somos muy egoístas. Piensas que la única persona que está sufriendo eres tú. Pero cuando pasa todo y eres más consciente te das cuenta de que los que te rodean sufren más que tú. Ven que no pueden ayudarte, se sienten incompetentes", explica.

Desirée jamás pensó que escribiría un libro, haría un anuncio o daría una conferencia. Sin embargo, gracias a su mentalidad, su capacidad de superación y su historia, la atleta paralímpica se ha convertido en todo un referente para las más pequeñas mediante la campaña realizada por Barbie, así como para todas las mujeres deportistas a través de su vinculación con Oysho Sport.

"Es un avance súper grande. Si te das cuenta antes encendías la televisión y no veías a ninguna persona con discapacidad ni en anuncios ni en nada. Ahora han creado una muñeca con una pierna ortopédica y protagonizo anuncios de ropa deportiva junto a otras deportistas. Es una forma nueva de normalizar la situación", reconoce.

Su pasión por el deporte le llevó a aprovecharse de su situación y sacarle el lado positivo a todo lo que le había pasado. Cambió la gimnasia acrobática por el atletismo y ya sueña con estar presente en unos Juegos Paralímpicos.

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