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Dejando en un lado del garaje la moto, y aparcando lo deportivo, Margot Llobera (Andorra, 1996) muestra su lado más humano en una charla con EFE donde cuenta como fabrica mascarillas con una impresora 3D, además de ser voluntaria con la Cruz Roja.

El abrazo del reencuentro y las ganas de subirse a una moto son las cosas con las que sueña la motociclista andorranda después de la cuarentena. Una cuarentena que, a pesar de “triste” por la situación, “a nivel personal” sigue “igual”, y sin dejar de entrenar con el material del que dispone en casa.

Uno de los focos de infección se encuentra en España, una situación “más controlada” en Andorra según cuenta Llobera, porque solo disponen de un hospital, “así que tiene que ser así”. “el tercer día que empezó a haber casos de positivos cerraron todo” dejando solo lo esencial.

Mascarillas con una impresora 3D

Su sueño de participar por primera vez en el Dakar está más vivo que nunca, pero por el momento, y como las circunstancias así lo han querido, Margot Llobera está involucrada en la lucha contra el coronavirus como voluntaria en la Cruz Roja por las mañanas.

“Lo que hacemos es repartir comida ya hecha a gente que le hace falta, que no puede moverse o que es población de riesgo. Siempre protegidos y con medidas de desinfección. Yo no tengo a nadie de riesgo en casa y hay que ayudar”.

Aparte, por las tardes la motociclista fabrica mascarillas con su propia impresora 3D comprada por su padre para crear una rumba para cortar el césped. La idea de que crear mascarillas fue de la asociación ‘Andorra makers’, gente que hace sus propias cosas” y que “recogieron esta iniciativa de otros países. Nos pasan el diseño, la tolerancia, medidas de higiene… y se las damos a la Cruz Roja para que ellos las repartan donde hagan falta”. Además, añade “cubren también los ojos, que es otro punto de infección”.

“Al final lo que hago es lo mínimo, mínimo, mínimo que puedo hacer. Los que de verdad están haciendo son los que están en primera línea como los médicos, enfermeros, farmacéuticos, la gente de los supermercados…” Y da las gracias y manda mucha fuerza para todos ellos. “Como a las personas que tenían una empresa y han tenido que parar su actividad; esto si es duro, lo mío no lo es”.

Tarda cerca de una hora en fabricar las mascarillas, “luego hay que sacar las rebabas porque al final los médicos tienen que estar muchas horas; lo pulimos con una lija y se lo damos a la Cruz Roja” afirma.

Objetivos deportivos

Su sueño de participar por primera vez en el Dakar está más vivo que nunca. Admite seguir trabajando y buscando alternativa “porque es más complicado con esta situación. Lo que puedo hacer ahora es darle ánimos a las empresas que me han ayudado hasta ahora, no estoy en momento de pedir”. Porque lo que toca ahora es “estar juntos con esto, y cuando pase este mal trago volveremos a empezar”. “Me lo sigo tomando igual, un poco como si estuviera lesionada y con filosofía. No queda otra”, declara.

Al terminar, y poder salir a la calle, coger la moto, Margot Llobera se lo va a tomar “con mucha calma. Habrá que tener mucha cabeza para no hacerse daño”. Con esta situación “estamos aprendiendo la importancia de cosas básicas como el afecto humano, y pasa estos días con sus padres y su hermana.

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