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Israel Molina

La maratoniana española Marta Galimany no ha querido perder ni el tiempo ni su forma física y por eso desde el primer día de este confinamiento entrena en una cinta de correr en su casa, algo a la que no estaba acostumbrada y a la que se ha tenido que ir adaptando poco a poco.

Me compré la cinta de correr el viernes antes de que se decretase el estado de alarma”, explica viendo lo que se veía venir esos días. “Tenía otra que era de mi hermana, pero me la dio hace ya tiempo porque ella no la utilizaba, lo que pasa que no se podía pasar de 14 kilómetros por hora y no me servía”, cuenta la reciente campeona de España de Maratón en Sevilla.

Aún así, con todo el ajetreo de esta situación, la cinta tardó en llegarle diez días, pero ahora ya la tiene y es en ella en la que va haciendo sus entrenamientos diarios. “Entrenamos lo mejor posible, son ya casi tres semanas en casa. No es lo mismo que salir a la calle a correr, pero nos vamos adaptando e intentamos que sea lo más parecido posible”.

Los mejores entrenamientos posibles

Ella misma es perfectamente consciente de que estamos en una situación anómala y no pierde la sonrisa en estas duras semanas. “Intentamos hacer sesiones imitando en la medida de lo posible lo que habríamos hecho en condiciones normales”, cuenta sobre sus sesiones en la cinta. “Además, el tema de la fuerza lo vamos capeando más o menos bien con todas las cosas que tenía por casa, aunque no es todo lo necesario, está bien para esta situación”.

Aclara que el principal objetivo de este confinamiento es “conseguir que sume bastante y reste lo mínimo posible. Este es el gran objetivo y así cuando podamos salir que me cueste adaptarme lo mínimo posible”.

"Nunca me ha gustado la cinta, pero ahora no me queda otra. Me adapto y no pienso en si me gusta"

Sin embargo, a pesar de que sus entrenamientos en la cinta son cada “más naturales y más fluidos”, no se siente tan cómoda como cuando sale fuera de cosa. “Nunca me ha gustado, pero ahora es diferente. No me queda otra, así que no pienso en si me gusta o no. Lo tengo que hacer, me adapto y ya está. Cada día que pasa me siento un poco más cómoda y ya hemos hecho unos ritmos un poco más altos, pero me sube el puso más rápido y es algo que tenemos que ir controlando”, explica la catalana, que tiene la mínima para estar en los Juegos y su ilusión por esa cita histórica sigue intacta, a pesar del cambio de fecha.

Algo se pierde por el camino

Pese a que sus entrenamientos son bastante productivos, Marta Galimany admite que algo va “a perder por el camino”, sobre todo por el tema de que le sube más rápido el pulso. “No podemos hacer los mismos ritmos”, confiesa. Pero lo que más le preocupa es ver cómo se sentirá cuando vuelvan las aguas a su cauce y salga a correr fuera. “Es una incógnita. Es cierto que estoy bajando al garaje a hacer una recta de quince metros y la sensación es un poco rara”, bromea entre risas.

Más allá de eso, está convencida de que será cuestión de “adaptarse los primeros días. Luego iremos sumando. Esperemos que este confinamiento no merme mi forma física”.

La parte positiva de este trance es que ella acaba de completar ese maratón que le dio la mínima y este es un periodo de la temporada de volver a cargar pilas. “Estoy empezando el entrenamiento, así que no creo que me vaya a ir especialmente mal”, confiesa.

Sobre el aplazamiento de los Juegos, está convencida de que se ha tomado la decisión correcta y que lo más preocupante para ella “era la incertidumbre y el no saber nada”. Una situación que se alargó más de lo debido. “El COI decía que seguían adelante, pero muchas voces autorizadas decían que no podía ser. Eso sí nos afecta porque estábamos entrenando sin saber muy bien para qué”, explica la catalana.

Aplazar los Juegos, "una buena decisión"

“A todos nos gustaría que los Juegos se pudieran celebrar este verano, eso está claro, pero que se hubiera podido hacer en condiciones normales, no con esta situación. Además, creo que sí siguieran en el calendario y nosotros en casa se me habría hecho muy duro psicológicamente”.

Lo que a ella no le preocupa en absoluto es lo que estén haciendo deportistas de otros países, porque es algo contra lo que no puede luchar. “Cada país lo está gestionando de una forma, pero vamos, que eso no es una decisión mía. Yo solamente soy una deportista que debe adaptarse a su situación y a lo que digan los expertos, que son los que saben de esto. Yo entiendo que el problema va mucho más allá del deporte y como ciudadana, si me dicen que tengo que estar en casa, no me planteo nada más”.

Más allá del aspecto deportivo, es consciente de que este problema del coronavirus es realmente importante y algo “que nunca habíamos vivido” como sociedad. “A todo el mundo debe preocuparle mucho. Está muriendo gente cada día y todos tenemos gente que tienen enfermos a los que ni siquiera pueden ver”, va describiendo sobre esta nueva realidad.

"Todo esto nos ha pillado de golpe. Me temo que cuando se vuelva a la normalidad nada será como antes"

“Es que es un tema muy duro que nos ha pillado de golpe. Creo que va a cambiarnos la visión que tenemos del mundo. Me temo que luego cuando se vuelva a la normalidad nada será como antes. Habrá que tomar más medidas de seguridad, más distancia, no lo sé la verdad. Yo ahora mismo me fijo en cómo los países asiáticos van desde hace tiempo con mascarilla. Igual nosotros las tenemos que implementar, no se sabe”.

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