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Una mayor dedicación a la práctica de la actividad física y menos actividades sedentarias podría mejorar la salud mental en los jóvenes, según un estudio realizado por el grupo de investigación Profith de la Universidad de Granada (UGR).

Dicho grupo realizó una revisión sistemática y meta-análisis, publicada en la revista Sports Medicine, con el objetivo de determinar la influencia de la actividad física y el sedentarismo en la salud mental de jóvenes de 2 a 18 años.

 Para María Rodríguez-Ayllón, primera autora del estudio e investigadora de la Universidad de Granada, la actividad física podría mejorar la salud mental de los jóvenes, aunque se trataría de un efecto que parece relativamente pequeño, pero que podría ser mayor en intervenciones bien diseñadas y enfocadas a satisfacer las necesidades de los jóvenes, promoviendo que se diviertan y perciban que son físicamente competentes, en otras palabras que sientan que se les da bien moverse.

Mejoras mentales

En una información publicada en la web de la universidad granadina se indica que algunos de los posibles mecanismos a través de los cuales la actividad física podría mejorar la salud mental de los jóvenes son los cambios en el cerebro, como el incremento de capilaridad y flujo sanguíneo, o la liberación de endorfinas y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).

Además, se señala que en el estudio se sugiere que otros mecanismos psicosociales, como podría ser el apoyo social, que proporciona el pertenecer a un grupo a estas edades, también podrían explicar dicha relación.

Rodríguez-Ayllón incide en que, con respecto al tiempo que los niños y adolescentes pasan sentados, específicamente haciendo uso de la pantalla, observaron "que mayores niveles de sedentarismo se asociaban con mayores síntomas depresivos, así como con una peor satisfacción con la vida y felicidad".

Por ello, considera que futuros estudios que analicen la relación entre comportamientos sedentarios y salud mental deberían considerar el tipo (ver la televisión vs. jugar a videojuegos), el contexto (en solitario o con amigos) y el contenido (violencia vs. no violencia) de esos comportamientos sedentarios.

Efecto positivo

La investigadora considera que los hallazgos del estudio "sugieren que la práctica de actividad física tiene un efecto positivo en la salud mental de los jóvenes en edad escolar", y que parece que unos "niveles más reducidos de sedentarismo se asocian con una salud mental mejor en niños y adolescentes".

No obstante, destaca la necesidad de realizar más estudios "acerca del tipo, contexto, y contenido de dichos comportamientos".

Por último, los investigadores de la Universidad de Granada hacen un llamamiento a las instituciones de salud pública y educación para que "promuevan la práctica de actividad física regular desde edades tempranas para prevenir el desarrollo de trastornos mentales a estas edades".

También quieren "alentar a los padres para que controlen que sus hijos durante el tiempo dedicado al uso de pantalla no reemplazan otros comportamientos como las horas dedicadas al sueño o la práctica de actividad física regular".

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