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Nicolás Rodríguez, que forma junto a Jordi Xammar, el equipo español en el 470 de los Juegos de Tokio, ha señalado que en la cita japonesa tienen "una gran oportunidad para dar una gran alegría a todo el mundo".

El regatista vigués reconoce en declaraciones a EFE que después de siete años luchando por su sueño de ser olímpico, cuando se le eligió para Tokio 2020 su primera sensación fue "de gratitud por toda la gente que nos quiere, nos apoya y que sabe el esfuerzo que conlleva todo esto".

Rodríguez señala a los números uno del mundo, los australianos Matt Belcher y Will Ryan, campeones olímpicos en Londres 2012, plata en Río 2016 y ocho veces campeones del mundo, como sus principales rivales al oro en Tokio, aunque matiza que todavía tienen "un año más para intentar llegar mejor que ellos".

"Ya les hemos ganado en alguna prueba, pero no puedes cometer errores para superarles. Tenemos una gran oportunidad para dar una alegría a todo el mundo", asegura.

Sentimiento de equipo

No obstante, el gallego tiene claro que la experiencia de estos años al lado de su actual equipo mereció la pena. "Pase lo que pase y lo tenga que venir vendrá, pero este camino ya ha merecido la pena porque existe un gran sentimiento de equipo. Además, detrás tenemos a dos entrenadores, un preparador físico, una psicóloga, un director deportivo y todo el equipo multidisciplinar de la federación. Al final un equipo mucho más grande de lo que la gente se cree", apunta.

Y es que este regatista, de 29 años, vive la vela desde muy pequeño. A los ocho años ya navegaba en Optimist y después pasó al 420 y en 2014 al 470. Su primer compañero fue Pablo Martinez, pero lo dejaron, pero él quería seguir navegando.

"En alguna concentración había coincidido con el canario Nahuel Rodríguez, que estaba dispuesto a sacrificar un montón de cosas, hablé con él y estuvimos entrenando entre Galicia y Canarias y cuando acabé la carrera de odontología, en 2014, ya le había dicho que yo me iba a vivir a Las Palmas, que no me importaba", relata.

Consiguió trabajo de odontólogo por las mañanas y entrenaban por la tarde siete días a la semana. Estuvieron compitiendo juntos hasta mediados de 2016 y no lograban clasificarse para los Juegos de Río.

En el Real Club Náutico de Gran Canaria también le contrataron como entrenador los fines de semana. "No tenía ni tiempo libre, pero, al final, estaba luchando por mi sueño. Legó un momento que las cosas no fueron fáciles para nadie, los números no salían y mi familia me dijo que no me podía ayudar más y mi sueño parecía acabarse", reconoce.

"Decido irme a Holanda" -continúa- "para trabajar de odontólogo, contacto con una empresa que me mandó a Austria tres meses para formarme, con ocho horas al día de clase y para aprender el idioma con exámenes cada viernes. Superé todo eso y cuando me iba a llegar la oferta para incorporarme a la clínica, y eso nunca lo olvidaré, era jueves y me llama Jordi Xammar, que volvía de los Juegos de Río, para que formase equipo con él en el ciclo olímpico para Tokio 2020".

Nueva aventura

Una llamada que significó un cambio en el rumbo de su vida. "Les dije a los de la empresa que no podía firmar la oferta porque lo había pensado mucho pero que también tenía mis sueños y una parte mía ya había tomado la decisión y la otra me decía que pensara en la familia en que la oferta que me hacían en Holanda era económicamente muy superior a lo que podía tener en España. Tardé siete días en convencerme a mi mismo que ya lo había decidido y volví a España", recuerda.

Y tampoco olvida que, "en lo que más pensé fue en mi madre porque ¿como le iba a decirle que con el contrato firmado y que, por fin, dejaba los 'barquitos', que iba a seguir 'jugando' con ellos?. Creo se le vino el mundo encima cuando se lo dije y no se cayó de la silla porque no estaba sentada"

Desde que tomó la decisión y comenzó el dúo Xammar/Rodriguez la progresión fue espectacular y desde el bronce logrado en el Mundial en julio de 2018 y en16 pruebas disputadas hasta enero de 2020, en trece acabaron en el Top5, entre ellas la plata en el Mundial y la Copa del Mundo 2019, que les ha llevado al número dos del ránking mundial.

Aunque ahora no piensa en los siguientes Juegos, París 2024, recuerda que entonces el 470 será mixto y este gran dúo ya no podrá seguir. "Cuando acabe esta campaña yo quiero seguir navegando porque oportunidades para competir a este nivel no tienes toda la vida y si me quedo en el 470 me gustaría tener a Silvia, más como compañera por su experiencia y por todo. Sería una apuesta lógica, pero aún no he pensado en eso igual me gustaría ir al Nacra17".practicodeporte@efe.com