Laura Calvo | PracticoDeporteMadrid

Ruth Moll y Ruth Gómez, las Ruthis, quieren hacer algo diferente y reivindicativo por la igualdad. Irán será su destino en el mes de septiembre y recorrerlo en bicicleta su objetivo, pese a que en el país asiático las mujeres tengan prohibido pedalear porque se considera "insinuante".

Tras subir al Kilimanjaro hace poco menos de un año, Moll en bici y Gómez corriendo, ya se preparan para un nuevo reto. Una vez cumplido su deseo de atravesar Irán sobre ruedas, con el "hiyab" o pañuelo tradicional en la cabeza, pondrán rumbo al Damavand, el próximo volcán que tratarán de hollar.

Ambas compitieron durante más de veinte años y aunque ya no se encuentran a un alto nivel competitivo, el deporte sigue siendo una necesidad de su día a día, lo llevan en la sangre. Es por ello que decidieron iniciar juntas esta aventura.

"Vamos las dos en solitario, no llevamos acompañantes y no los queremos".

"Con lo del Kilimanjaro decidimos enfocar nuestra vida deportiva a cosas más aventureras, de retos. Sin la necesidad de ponernos un dorsal y estar en una carrera, sino encauzar el deporte en otra dirección y salir de la zona de confort. Relacionarlo con lo que nos gusta, pero añadir algo que nos suponga una nueva experiencia y un respeto", comenta la madrileña Ruth Gómez.

Un reto por la igualdad

Aunque hace veinte días se prohibiera a las mujeres montar en bicicleta en Irán, las Ruthis no tienen miedo. Saben que es un tema complicado y que deben tener respeto, pero las españolas tienen muy claro que quieren dar la vuelta al país y conocer su cultura más a fondo.

"El Kilimanjaro fue un reto deportivo, ser las primeras de Europa en subirlo. Pero este año queríamos hacer algo diferente, lo que hace todo el mundo no vale. Salió lo de Irán y viendo que el tema de la mujer está como está, nos pareció un reto ir ahí. Evidentemente no iremos a las grandes ciudades a exhibirnos, porque nos van a arrestar y no salimos. Pero si queremos dar la vuelta en bici, convivir con la gente de allí, ver cómo están y aprender de las mujeres", cuenta Ruth Mol a PracticoDeporte.

A lo que Ruth Gómez añade: "Lo vamos a hacer igualmente, respetando sus normas de vestimenta (manga larga, pantalón largo, ropa ancha que no insinúe curvas y la cabeza tapada) y de comportamiento. Nos han dicho que la población es muy hospitalaria y muy amable. Se supone que salvo que topemos con un radical o alguien muy intolerante que nos busque los problemas, intentaremos no tenerlos. Pero eso es parte de la aventura, vamos a eso. Vamos las dos en solitario, no llevamos acompañantes y no los queremos. El reto es dos mujeres que van en bici por Irán".

La aventura, de unos 700 kilómetros aproximadamente, comenzará en Teherán, única gran ciudad que pisarán, ya que será el punto de entrada y salida debido a que es una de las que poseé aeropuerto. Desde allí se dirigirán hacia el norte para ir al mar Caspio, realizarán un circulo para volver a bajar y detenerse en Alam Kuh antes de finalizar su recorrido de nuevo en la capital iraní.

A por los 5.610 metros del Damavand

Una vez concluido su periplo por Irán, las Ruthis buscarán llegar a la cima del Damavand, el volcán más alto de Asia con 5.610 metros de altura. Y aunque esta aventura la comiencen en solitario, les gustaría subir a dicha montaña junto a Parvaneh Kazemih, una de las mejores alpinistas iraníes y del mundo con cinco ochomiles en sus piernas.

"A Parvaneh la conocimos en las jornadas de Gijón cuando dimos una charla sobre la subida al Kilimanjaro. Ahora queremos subir con ella, para aprender de ella y que nos cuente su día a día porque en las jornadas de montaña ya nos sorprendió hablando de la dificultad que tiene para entrenar. Tiene una cinta de correr en casa porque no puede salir a hacerlo en la calle", comenta la balear Ruth Moll.

En el Damavand no solo se encontrarán con la dificultad de la altura, sino que también deberán hacer frente a los cambios de temperatura. "Al principio hará calor, como en el Kilimanjaro, pero a medida que vas subiendo hace más frío, porque en cuanto pasas los 5.000 metros caen en picado y más de madrugada. El último día que haces cumbre siempre sales por la noche, porque se supone que son 6 o 7 horas de caminar y tienes que llegar al amanecer a la cumbre para volver a bajar", explica la triatleta.

Buscan financiación

Lo ideal para ascencer al Damavand en perfectas condiciones sería pasar diez días en Nepal para aclimatarse a la altura. Sin embargo, para poder hacer esto las Ruthis necesitan una financiación que les permita desplazarse hasta allí y que les cubra el día a día, puesto que con la ayuda de su mayor patrocinador, ONA, proyecto que nace en Menorca con la intención de fomentar el deporte femenino, no es suficiente.

Las españolas también cuentan con la ayuda del Ayuntamiento de Oviedo, así como pequeñas marcas que les proporcionan el material necesario para sus aventuras como las bicicletas, el backpacking, las barritas, la ropa o los cascos, pero la falta de grandes patrocinadores, provoca que acaben perdiendo dinero.

Las Ruthis aún no han comenzado su reto en Irán, pero ya están pensando en el siguiente. "Nos apetece algo de frío, hielo y supervivencia. Ir con la bici y el remolque tirando de todo. Alaska o Groenlandia. Las dos en solitario. También queremos ir a Madagascar y aparte de ir con la bici, estar en un orfanato para añadir ese componente social y solidario", concluyen.

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