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No fue un día plácido ni para Rafa Nadal ni para Garbiñe Muguruza en el Abierto de Australia. Ambos ganaron sus partidos y pudieron celebrar, pero los dos tuvieron que sufrir para lograr el objetivo de entrar en la tercera ronda del torneo.

Especialmente llamativo fue lo del número uno del mundo, que nunca se encontró con buenas sensaciones ante el argentino Federico Delbonis, quien se pasó dos sets levantando bolas de break (1/18 aprovechó Nadal en esas dos primeras mangas) y llegó a poner en entredicho la victoria del balear, especialmente en el segundo set, donde restó en dos ocasiones para igualar el choque.

Segundo set muy complicado

Sin embargo, Nadal supo sufrir en ese preciso momento y lo sacó adelante (6-3, 7-6 y 6-1) para terminar aliviado y jugando su mejor tenis del día en el tercer parcial. Se soltó y acabó jugando mucho mejor de lo que empezó, buena señal de cara al futuro, porque deberá subir su nivel si quiere llegar a ese objetivo de lograr su vigésimo Grand Slam.

Y es que la escalada empieza a complicarse a partir de ahora. De entrada, en su siguiente encuentro medirá sus fuerzas ante su compatriota Pablo Carreño y en el horizonte ya vislumbra la posibilidad de un duelo de octavos ante el australiano Nick Kyrgios.

También tuvo el balear tiempo de dejar uno de los momentos más entrañables del torneo. Después e dar un pelotazo fortuito a una recogepelotas se acercó a ella para ver cómo estaba y al finalizar el partido volvió a hacer lo mismo para regalarle su cinta del pelo ante la ilusión y el estupor de la niña.

Toca detenerse en la figura de Carreño, que lleva cuatro años seguidos llegando, como mínimo, a la tercera ronda de este primer Grand Slam de la temporada. El jugador asturiano sacó adelante un choque complicado ante el alemán Gojowczyk (6-4, 6-1, 1-6 y 6-4). Lo hizo desde la solidez y la constancia ante un rival mucho más irregular, que acumuló minutos de gran juego con otros de mucho menos nivel.

En el cuadro masculino también celebró su pase de ronda el madrileño Fernando Verdasco, que sigue mostrando su versión más sólida en los Grand Slams. Esta vez lo hizo remontando un complicado encuentro al vigésimo sexto cabeza de serie, el georgiano Nikoloz Basilashvili (4-6, 7-6, 6-4 y 6-4). Ahora se encontrará con uno de los grandes aspirantes del torneo, el alemán Alexander Zverev, cuya irregularidad en Grand Slams deja abierta una puerta a Verdasco, que ya le ganó hace dos años en Roland Garros.

Hubo que lamentar, entre los resultados masculinos, las derrotas de Pedro Martínez ante el ruso Daniil Medvedev y de Jaume Munar frente al australiano Popyrin.

El esfuerzo de Muguruza

Por lo que respecta a las féminas, ganó Garbiñe Muguruza, pero tocó despedir a Carla Suárez y a Sara Sorribes. La jugadora nacida en Caracas volvió a pasar por un encuentro difícil, pero supo sacarlo adelante con paciencia y demostrando que es una nueva tenista. Acabó derrotando a la australiana Ajla Tomljanovic por 6-3, 3-6 y 6-3 y ahora se enfrentará a la ganadora del partido entre la ucraniana Elina Svitolina y la estadounidense Lauren Davis.

Menos suerte tuvieron Carla Suárez, que cayó ante Swiatek y se despidió así de su último Open de Australia. Una verdadera lástima para la jugadora canaria, que sacó adelante un partido de primera ronda muy meritorio ante la bielorrusa Sabalenka, pero que un día más tarde no ha podido seguir progresando en este primer grande de la temporada.

Tras un gran encuentro acabó cayendo Sara Sorribes frente a una jugadora experimentada y habitual en rondas posteriores como la estonia Kontaveit. Sorribes se llevó el segundo parcial, pero no pudo mantener el nivel de su rival en el tercero y definitivo (6-2, 4-6 y 6-1).

Esta próxima madrugada, en individuales solamente jugará Roberto Bautista, que lo hará ante Marin Cilic buscando ser el primer español en asegurar su presencia entre los 16 mejores del torneo.

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