David Ramiro/PracticoDeporteMadrid

El 4 de noviembre de 2016 se estrenó en España la película '100 metros', basada en la vida de Ramón Arroyo, un ciudadano anónimo que al ser diagnosticado con esclerosis múltiple unos años antes vio como cambiaba su vida.

Los médicos le dijeron que no podría caminar ni 100 metros y su objetivo, entonces, fue correr un Ironman. Lo consiguió en 2013. Tres años después se estrenaba su película y su vida llegaba a todos los rincones del planeta. En España se estrenó en cines, pero en el resto del mundo se distribuyó por Netflix para su explotación internacional.

"Los 100 metros siguen estando ahí, porque el cartel está en la puerta de mi casa y no me he ido a vivir a otro sitio. Esos 100 metros antes lo miraba con odio y resignación, y ahora los miro con una media sonrisa. Hay días que los puedo hacer andando, corriendo o yendo al colegio con mis hijos. Si algún día no los puedo hacer, nunca miraré al cartel con resquemor de tenerlo que hacer. Aunque se haya desacelerado, 100 metros es una historia que no va a morir nunca", dice a EFE Ramón Arroyo.

La película, protagonizada por Dani Rovira, Alexandra Jiménez y Karra Elejalde, pretendía normalizar la enfermedad para que, como señala Ramón Arroyo, no exista "ese temor y pánico a lo desconocido" y que desde fuera pensemos que "es una putada, pero se pueden hacer cosas".

Hablar en plural

Suele hablar en primera persona del plural para incluir a su mujer, Inma, porque afirma que "el diagnóstico es de los dos". "Inma y yo éramos novios cuando nos dio el primer brote, y casi todo nuestro tiempo juntos ha sido con el diagnóstico ya encima de la mesa. Para mí ha sido un apoyo fundamental", relata.

Para saber más de su historia también publicó el libro 'Rendirse no es una opción'. La mezcla de todo le hizo ser muy conocido. "Ha cambiado muchas cosas en este tiempo. Pasé de ser una persona anónima y a ser conocida en el ambiente de la esclerosis y también en el ambiente deportivo".

"Ha cambiado todo para bien en ese sentido, pero la salud no, ha ido a peor, como es lógico. Es complicado digerir que eres una referencia, pero ver que no estás tan bien como antes es duro. El tiempo pasa, la enfermedad sigue su curso y no estás igual. Esta enfermedad me hace tener días buenos y malos. He estado tres meses en el dique seco y cuando viene una cosa que no estaba en el guión lo pasas peor", señala.

Retos deportivos

Sus logros en el deporte, que también lo son en la vida, han formado parte de un proceso muy progresivo. Empezó a finales de 2007 a correr un poquito y esa distancia se fue incrementando. Consiguió correr 10 kilómetros, se fue aficionando, aumentó a medias maratones, luego maratones y después el triatlón, empezando en distancias cortas hasta el Ironman de 2013.

Ahora está intentando retomar los entrenamientos y vigilar la alimentación para intentar, en unos meses, correr un medio Ironman. Los parones son duros porque hay que "volver a empezar, te pones corticoides, coges peso y no comes bien porque estas enfadado", confiesa.

Durante este tiempo ha corrido el Maratón de Nueva York, dos Medio Maratones en Madrid, el Ironman de Lanzarote (los segmentos de natación y ciclismo), el Ironman 70.3 de Lanzarote y el Medio de Salou. "No estoy bien pero soy capaz de hacer cosas que mucha gente ni se plantea", declara.

Todos estos retos los hace con una fuerza de superación digna de elogio a la que resta importancia. "Todos tenemos la motivación para hacer cosas, pero hay gente que no tiene claro el objetivo, que es lo que te mueve a hacer cosas. La gente que habla en un bar de un Ironman esta condenada al fracaso. El fin no es hacer un Ironman, sino el medio para tener una mejor calidad de vida", apunta.

Mirando al futuro, su pensamiento lo tiene claro. "Quiero poder tener salud para disfrutar de mi familia y ahora que mis hijos ya van siendo mayores salir a correr juntos y hacer, por ejemplo, una carrera de 10k. No es algo ambicioso, o sí", concluye.

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