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La selección masculina de balonmano vive uno de los momentos más dulces de su historia, algo que los Hispanos han vuelto a demostrar en las semifinales del Campeonato de Europa, esta vez en Estocolmo, donde han destrozado a Eslovenia con una gran exhibición (34-32).

Primera parte fabulosa

La primera parte fue un vendaval español, donde se vieron todas las virtudes del equipo de Jordi Ribera. Raúl Entrerríos ejerció de líder total, dirigiendo cada acción hispana, y el ataque funcionó como nunca antes en este Campeonato. Tal fue el aluvión de juego ofensivo que España se marchó al descanso con un 20-15 clarificador, a ritmo de marcar cuarenta goles, una tremenda barbaridad teniendo en cuenta que estábamos hablando de unas semifinales europeas, casi nada.

Se complicó el partido en la segunda mitad. Eslovenia mejoró en defensa y fue recortando diferencias poco a poco, casi sin que nadie se diera cuenta. Se mantuvo durante muchos minutos entre tres y cuatro goles por detrás, pero el arreón final llevó al equipo balcánico a colocarse a tan solo un gol a falta de un minuto.

Gol decisivo de Álex Djusebahev

Emergió entonces la figura de la otra gran estrella del equipo en este partido, el fabuloso Alex Djusebahev, que marcaba un gol vital a falta de 10 segundos, cuando los árbitros amenazaban con el pasivo y darle a Eslovenia la última pelota para empatar el encuentro y forzar la prórroga. Ese gol fue el último y el que certificaba la victoria hispana, la victoria de un equipo colosal que va a jugar su tercera final continental consecutiva y que podrá defender la corona lograda hace dos años.

Sin embargo, toca extraer conclusiones de esta semifinal, especialmente de una segunda parte donde se permitió a Eslovenia luchar por un encuentro que parecía totalmente controlado a falta de tan solo diez minutos. Se complicó el equipo de Jordi Ribera en los últimos minutos, se sufrió más de lo debido y por ahí debe ir el mensaje de cara al domingo, ya que contra Croacia sucedió lo mismo. Aquel día se dejó escapar una renta de seis goles y esta vez casi ocurre lo mismo.

Pero esa es otra película y ahora toca disfrutar de esta histórica clasificación de un equipo en el que brilló con luz propio el mencionado Entrerríos -MVP del partido-, Álex Djusebahev, pero también otros jugadores clave como Viran Morros, Jorge Maqueda, Joan Cañellas o Ferran Solé, todos ellos piezas clave de un equipo de leyenda.

Croacia, rival en la final

 España se las verá en la gran final con Croacia, un rival contra el que se enfrentó recientemente, en el último partido de la main round. De momento, es el único equipo al que no ha ganado, aunque sacó adelante un empate suficiente para ser primero de grupo. Será un partido apasionante, el próximo domingo, entre dos de las mejores selecciones del mundo. La gloria europea espera y el billete a Tokio 2020 también. Premio doble para el que se cuelgue el oro en apenas 48 horas.

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