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Reducir el aforo, cerrar baños y vestuarios, ducharse un minuto o no dejar menores solos son algunas de las principales medidas de seguridad necesarias ante la próxima apertura de piscinas de uso público y para garantizar un entorno de baño libre de COVID-19, según un protocolo elaborado por Aquaglass.

En este sentido, el Consejo General de Colegios Administradores de Fincas de España (CGCAFE) consideraba hace unos días que la mayoría de las comunidades de propietarios no podrán cumplir las condiciones para la apertura de las piscinas, de acuerdo con la Orden SND/414/2020, de 16 de mayo, sobre los requisitos para su apertura en la Fase 2 de la desescalada

El CGCAFE estima que las comunidades de propietarios no disponen de recursos o herramientas para cumplir todas las obligaciones impuestas.

Principales normas

 La empresa de mantenimiento y conservación de instalaciones acuáticas enumera las principales normas que afectarán a todos los usuarios:

  1. Reducción drástica del aforo, entre un 50 y 75% menos de bañistas al mismo tiempo. Se deberán establecer turnos de acceso o cupos. ¿Cómo calcularlo? Una persona en el agua cada 4m2 de piscina y dejando distancia suficiente.
  2. Obligatorio uso de mascarillas y guantes en el recinto. La Comunidad de propietarios deberá habilitar un punto específico de recogida para este material.
  3. No apoyar las toallas en vallas perimetrales. Tampoco compartirlas con terceros o dejarlas en el recinto sin atención o durante todo el día.
  4. Uso de gel hidroalcohólico al entrar y salir del recinto de baño.
  5. Ducharse al menos un minuto, al entrar y salir del agua.
  6. Clausura de baños y vestuarios.
  7. Retirada del recinto de hamacas o tumbonas de uso comunitario. No se pueden compartir.
  8. Suprimir actividades o ejercicios físicos dentro de la piscina (clases de natación, aquagym…).
  9. Menores acompañados siempre de un adulto para garantizar la distancia interpersonal.
  10. Colocación de carteles informativos con las principales normas en lugares visibles.
  11. Realizar análisis microbiológicos del agua antes de la apertura y una analítica al mes durante el tiempo que dure la temporada de baño. Para extremar la protección se recomienda la desinfección con cloro dosificado -en pastillas o líquido- o electrólisis de sal y la medición constante de los niveles de pH (entre 7,2 y 7,6) y de cloro, así como la regulación automática de estos parámetros.
  12. El socorrista no podrá cubrir todas las necesidades de seguridad, más allá de su labor habitual que, en las actuales circunstancias, se incrementará.
  13. Las Comunidades deberán garantizar el cumplimiento de las distintas medidas de seguridad establecidas y tendrán que determinar la forma de proceder. Deberán determinar el control y tiempo de acceso al agua de cada usuario, especialmente en las horas de mayor afluencia. También la forma en que se mantendrán limpias y desinfectadas las zonas comunes.

Junto con estas normas, Aquaglass apela a la responsabilidad del usuario, que no deberá acudir a las piscinas de uso público si presenta síntomas respiratorios o ha estado en contacto con posibles afectados por el COVID-19.

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