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Durante el confinamiento las administraciones públicas llevaron a cabo campañas para incentivar la práctica de la actividad física en casa alegando los beneficios que tiene para la salud de las personas y poniendo énfasis en la parte motivacional para convencer a la población de llevarla a cabo.

Pero en esta entrevista con EFE el sociólogo Pau Mateu, investigador del deporte en INEFC (Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña) y GISEAFE (Grupo de Investigación Social y Educativa de la Actividad Física y el Deporte), advierte que son muchos los factores que permiten a los individuos poder realizar actividad física, entre ellos los culturales, económicos y sociales, y que es un error centrar la promoción en la motivación individual.

Recientemente, junto con el sociólogo de la Universidad de Sao Paulo Renato Rodrigues, Mateu publicó el texto académico 'Ejercicio físico en tiempos de aislamiento social: una reflexión bourdesiana sobre gustos y distinción' en la revista 'Sociología del Deporte'.

Pregunta: ¿Las promociones del ejercicio físico que hizo el gobierno durante el confinamiento tuvieron un punto de hipocresía?

Respuesta: Nuestra reflexión en el texto es que asumir que todo el mundo parte de las mismas condiciones iniciales a la hora de practicar deporte en casa es un error. Vivimos en una sociedad que refuerza mucho que el éxito es una cuestión de voluntades individuales y que todo lo que te sucede es absolutamente culpa tuya.

P: ¿Esta tendencia se vive especialmente en el mundo del deporte?

R: Sí, en este son habituales los mensajes de si no encuentras una hora al día para hacer deporte es culpa tuya y desde los estamentos políticos se ha entendido la práctica deportiva como una cuestión individual cuando ni mucho menos es así. Es un error incentivar la práctica de la actividad física mediante la motivación.

Cierre instalaciones

P: En algunas regiones como Barcelona y su área metropolitana estas últimas semanas se ha tomado la medida de cerrar los centros deportivos para evitar los rebrotes de coronavirus, lo que ha vuelto a mandar a la gente a casa a la hora de hacer deporte.

R: El peligro de cerrar las instalaciones deportivas no es tanto para las personas que se pueden pagar el acceso a los mismos porque probablemente en casa tendrán espacio y material para seguir haciendo alguna cosa como para el sector de la población más vulnerable, que algunas veces cuenta con subvenciones o ayudas públicas para acceder a actividades que se desarrollan en estos centros, como los casales infantiles. Allí estos niños y niñas empiezan a aprender la importancia del deporte para su salud.

P: Rodrigues y usted explican que muchas personas no tienen la opción ni de plantearse el hecho de hacer deporte a causa del trabajo, las responsabilidades familiares o las dificultades económicas.

R: Nosotros nos basamos en la teoría del sociólogo Pierre Bourdieu, quien nos plantea que la disposición para llevar a cabo cualquier acción práctica depende de diversos factores. En el caso de hacer ejercicio en casa son tener unos capitales culturales previos, que haya una tradición familiar de hacer actividad física, que en la escuela nos hayamos movido con amigos o que hayamos hecho deportes en clubes. Todo esto nos da una base para querer hacer actividad física en casa.

P: ¿Y qué falta para poderla hacer?

R: No es lo mismo disponer de una vivienda familiar en Sant Cugat del Vallès con un patio enorme que vivir en un piso de 40 metros cuadrados en el Hospitalet de Llobregat. Además, están las obligaciones laborales, que con el teletrabajo estamos trabajando más de lo que esperábamos, y las obligaciones familiares y del hogar, las cuales lamentablemente suelen recaer mucho más en las mujeres.

Este cóctel crea una heterogeneidad enorme en las posibilidades de desarrollar actividad física en casa.

Culto al cuerpo

P: En las redes sociales durante el confinamiento dio la sensación de que todo el mundo hacia deporte y los datos no apoyan esta apariencia. Según un sondeo de la empresa Acierto.com los niveles de actividad física de la población española se redujeron en un 40%.

R: Al final las redes sociales crean una especie de presión indirecta que produce culpabilidad en el individuo. Estamos en una sociedad en la que el culto al cuerpo es muy importante y hacer ejercicio físico es un medio para conseguir un cuerpo legítimo, el cual te permite tener unas relaciones muy diferentes y más exitosas que una persona que tiene un cuerpo alejado de nuestros ideales de belleza.

Esto lleva a la culpabilidad cuando, por ejemplo, sigues a una persona en Instagram que está entrenándose todo el día mientras tú no dispones de los medios, el conocimiento o el tiempo para hacerlo.

P: Según el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte un 29,9% de la población española practicante de actividades físico-deportivas en 2015 hacía ejercicio para estar en forma y tan solo un 14,8% lo hacía por motivos de salud. ¿Esto únicamente es culpa de las redes sociales?

R: Esto viene de lejos. Las sociedades se construyen históricamente y los gustos evolucionan, pero la teoría de Bourdieu nos hace ver que siempre hay un mismo patrón: las personas que tienen más poder en la sociedad son las que generalmente definirán lo que es el buen gusto, mientras que las personas que tienen capitales culturales y económicos inferiores lo que hacen es adaptarse a ese gusto, naturalizando todas estas cuestiones.

Y esto es peligroso. Porque este segundo grupo de personas tendrá más dificultades para acceder a ciertas relaciones sociales y para sentirse mejor consigo mismas. Son formas de dominación muy sutiles que sino se evidencian tienden a repetirse.

practicodeporte@efe.com