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El Comité Técnico Amateur Femenino (CTAF) de la Real Federación Española de Golf (RFEG) ha promovido un programa deportivo de élite con vistas a la Solheim Cup 2023, que se celebrará en el recorrido malagueño de Finca Cortesín del 18 al 24 de septiembre de ese año, incluyendo la disputa de la PING Junior Solheim Cup.

El objetivo principal de este nuevo programa deportivo, que ya está en marcha, es aumentar el número de jugadoras que puedan alcanzar la élite del golf femenino a nivel mundial, tanto en el ámbito amateur como profesional.

Un programa personalizado

Este programa pretende atender las necesidades de estas jugadoras de manera más personalizada, adaptando los programas de trabajo a los objetivos deportivos de cada una de ellas y realizar un seguimiento más cercano y continuado de su evolución deportiva.

Se trata, en definitiva, de diseñar una escalada donde, atendiendo sus necesidades, lleguen a la maduración de su juego, de manera que el paso al profesionalismo sea sólo un nivel más del apoyo que las jugadoras reciben de la Real Federación Española de Golf, mejorando con ello el seguimiento que se llevaba realizando desde hace muchos años a las mejores golfistas españolas.

Selección de integrantes

Una de las principales novedades se centra en la selección de las integrantes del programa, que se ha realizado en base al nivel demostrado en el Ranking Mundial y el Ranking Nacional Sub 18, dividiéndolo en tres grupos: Grupo Élite (top-200 WWAGR), Grupo Pre-élite (top-400 WWAGR) y Perfeccionamiento (jugadoras destacadas sub-18).

Aunque cumplir estos requisitos no garantiza la inclusión en el grupo, sí que marcan los baremos de acceso de las jugadoras, que permite al CTAF confirmar la selección cada temporada valorando trayectoria y progresión deportiva.

Con este diseño deportivo se inició en octubre la pretemporada 2021, seleccionando a una serie de jugadoras para cada grupo (8 en el Élite, 7 en el Pre-élite y 5 en el de perfeccionamiento), aprovechando la tecnología para compartir sesiones telemáticas con golfistas que estudian en diversos puntos de España y Estados Unidos.

Una metodología de trabajo definida

El primer objetivo del CTAF ha sido evaluar a las golfistas, explicarles las bases del programa, la metodología de trabajo y los beneficios que pueden obtener en función de su nivel de juego.

La idea es ilusionarlas con el proyecto, hacerles sentirse protagonistas y beneficiarse de los recursos materiales, económicos y el equipo humano multidisciplinar que la Real Federación Española de Golf pone a su disposición para, entre todos, contribuir a que puedan desarrollar todo su talento y alcanzar sus metas deportivas.

Muchas de ellas sueñan con ser jugadoras competitivas de éxito en el LPGA y poder representar al equipo de Europa en la PING Junior Solheim Cup y, llegado el caso, en la Solheim Cup que tendrá lugar en España en 2023.

El programa deportivo establece una serie de pautas para desarrollar los proyectos personales de las jugadoras, tarea liderada en primer lugar por el preparador mental con el objetivo de que cada jugadora reflexione sobre dónde está ahora mismo su golf y a dónde quiere llegar.

Toma de datos técnicos y físicos

Mientras las jugadoras trabajan en sus proyectos personales, el Comité Técnico Amateur Femenino de la RFEG ha seguido avanzando con la toma de datos técnicos y físicos, desplazando a las jugadoras al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid cuando ha sido posible.

Cuando no, se ha desplazado a técnicos del CTAF y del CEAR a clubes que colaboran con el proyecto, brindando sus instalaciones para poder atender a las jugadoras dentro de sus respectivas Comunidades Autónomas.

Mar Ruiz de la Torre, presidenta del Comité Técnico Amateur Femenino de la RFEG, asegura que están muy contentos e ilusionados con el programa, que es por y para las jugadoras.

"Como RFEG, tenemos la obligación de ayudarles a crecer y llegar a lo más alto. No es un programa a corto plazo, sino todo lo contrario, ya que una deportista top nunca para de crecer, luchar y alcanzar metas. De ahí que el trabajo que se implanta sea cada vez más personalizado, tanto a nivel amateur como en su paso a profesional", explica.

La presidenta del CTAF incide en que no han creado unos "grupos cerrados o estancos, todo lo contrario". Las jugadoras cuya progresión sea notoria se beneficiarán del programa, aunque "la madurez de las jugadoras no es una ciencia que podamos controlar", añade.

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