No hay mochila más pesada que la que está llena de miedo. El Cáucaso norte ruso se ganó su mala fama a pulso, pero ahora ya no hay ni rastro de la guerra que arrasó Grozni, la capital de Chechenia, y la plaga del terrorismo ha abandonado estos lares. Los estallidos de violencia cada vez son más esporádicos, aunque aún hay quien cree que la región sigue siendo una zona de riesgo para los turistas.