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Más de 4.500 hectáreas de superficie arbolada han ardido en el primer trimestre de 2019, más del doble que en el mismo periodo del pasado año (2.231 ha), cifra que sitúa a este año como el segundo con más arbolado quemado en la última década tras 2012, en que se quemaron 9.310 hectáreas.

Además, 2019 se sitúa como el tercero en número de incendios forestales (4.044), tras 2012, en el que se produjeron 7.706 fuegos, y 2009, cuando hubo 5.517 siniestros.

Se da la circunstancia de que ha sido un invierno muy soleado, con un 32 % más de horas de sol de lo habitual, una media de temperaturas máximas de 14,4 grados centígrados y un déficit de precipitaciones del 51 por ciento, lo que le convierte en el segundo invierno más seco del siglo XXI y el quinto desde 1965, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Los más de cuatro mil siniestros contabilizados en el periodo enero-marzo están también un 25 por ciento por encima de la media de la última década (3.036 fuegos), lo que apunta a un repunte de estos desastres en 2019.

El mejor año de la década en cuanto a número de fuegos en el primer trimestre del año es 2013, con 952 siniestros, y 2016, con 964 incendios, según los datos provisionales facilitados por las comunidades autónomas al Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación.

En lo que va de año, se han quemado 30.164 hectáreas de superficie forestal, un dato que se acerca a las 30.468 destruidas en 2009 y que supone casi la mitad que el peor año de la última década, 2012, cuando ardieron 58.769 hectáreas forestales en tres meses.

Además, la superficie quemada en 2019 es casi el doble que el pasado año en las mismas fechas, cuando se quemaron 17.996 hectáreas en 3.036 fuegos.

De las más de 30.000 hectáreas destruidas, 23.651 correspondieron a matorral y monte abierto y el resto, 4.512, a superficie arbolada.

Respecto a los grandes incendios forestales (GIF), aquellos de más de 500 hectáreas, hasta finales de marzo se han producido dos, igual que en el mismo periodo del pasado año y que en los años 2010, 2011 y 2014, y cinco veces menos que en 2012, cuando se registraron una decena de grandes fuegos.

En la última década hubo cinco años en los que en el primer trimestre no se produjo ningún gran incendio: 2009, 2013, 2015, 2016 y 2018, mientras que en 2017 se registró uno.

En cuanto a superficie quemada de matorral y monte abierto, el peor año sigue siendo 2012, con 41.465 hectáreas, mientras que 2019 es el segundo peor año de la década, con 23.651 hectáreas (casi 10.000 hectáreas más que en 2018, cuando ardieron 13.239), muy cerca de las 23.019 que se quemaron en 2009.

El número de conatos (menos de 1 hectárea afectada) ha sido de 2.257 y 1.787 siniestros afectaron a más de una hectárea, lo que afectó al 0,108 por ciento de la superficie total del territorio español.

En total, en los tres primeros meses del año de la última década han ardido 228.116 hectáreas en 37.434 fuegos.

Por zonas geográficas, en el primer trimestre de este año, el mayor numero de fuegos se produjo en el área noroeste (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco y en las provincias de León y Zamora en Castilla y León), con el 61,42 por ciento del total.

En las denominadas comunidades interiores (provincias de comunidades no costeras excepto León y Zamora), se produjo el 29,35 por ciento de los fuegos.

En área del Mediterráneo (comunidades autónomas costeras con el mar Mediterráneo, incluyendo sus provincias interiores) se registró el 8,93 % de los incendios hasta el 31 de marzo, y en el archipiélago canario se produjo el 0,3 por ciento de los fuegos.

En cuanto a superficie forestal, el 89,33 por ciento de las hectáreas destruidas corresponde al área noroeste, el 8,96 por ciento a las comunidades interiores, el 1,35 por ciento a las del Mediterráneo y el 0,35 por ciento a Canarias.

Los porcentajes de superficie arbolada arrasada son similares con el 87,50 en el noroeste, el 9,80 en las interiores, 1,53 % en el Mediterráneo y 1,17 por ciento en Canarias.