EFEValencia

Activistas de Greenpeace han bloqueado este martes la entrada de un buque cargado con 138.000 metros cúbicos de gas licuado al puerto de Sagunto (Valencia) para exigir el fin de los combustibles fósiles y denunciar la dependencia de España del gas fósil.

Los participantes en esta acción han entrado al puerto y se han anclado junto a la planta de regasificación de Enagás para impedir la entrada del barco, procedente de Estados Unidos, y han pintado en un lado del buque el lema "NO + GAS", mientras un escalador se ha encaramado al ancla del barco para ejercer una resistencia pasiva, según ha informado la organización ecologista en un comunicado.

La protesta se ha realizado en el contexto del Consejo Europeo extraordinario que se celebra en Luxemburgo, donde los ministros de Energía se reúnen para tratar el impacto del aumento de los precios de la energía y las posibles soluciones, y al que exige abordar la escalada de precios desde la raíz y que los gobiernos apliquen medidas urgentes para proteger a las personas vulnerables.

Asimismo, a menos de una semana del inicio de la cumbre climática en Glasgow, Greenpeace ha denunciado la dependencia de España del gas fósil, "causante de la subida del precio de la energía y de la emergencia climática".

Greenpeace realiza esta protesta en su buque "Esperanza", que ha ubicado en la bocana de acceso y desde el que sobre las 11.15 horas cuatro embarcaciones neumáticas han salido con la intención de entorpecer la entrada del metanero "British Merchant", que permanece a la espera en aguas del puerto, según indican fuentes del entorno portuario y de la Autoridad Portuaria de Valencia.

Los activistas han sido advertidos por la Guardia Civil y la Policía de que están incumpliendo la legalidad al impedir la operativa de un buque y ocupar una zona portuaria sin autorización, según la Autoridad Portuaria, mientras que desde Greenpeace indican que van a mantener la acción con el objetivo de parar la entrada del buque. "Va para largo", han anunciado desde la organización.

Greenpeace exige a Enagás (operadora de la red de gas) y a las empresas energéticas un plan de abandono progresivo del gas fósil (gas natural), y advierte de que ya se están viviendo las consecuencias de esta crisis, tanto en la economía global, como en la nacional, afectando a toda la población por los continuos récords de subida de precios en la factura eléctrica.

A esta crisis de precios se le suma la emergencia climática y Greenpeace señala que en concreto, de media, la planta de Sagunto es responsable de unas 4,5 millones de toneladas de emisiones directas anuales de CO2.

Denuncia que el gas no es un combustible ni limpio ni de transición, sino "un potente emisor de gases de efecto invernadero compuesto fundamentalmente por metano, un gas con un potencial de calentamiento global a los 20 años, 84 veces superior al del CO2", y en su proceso de extracción y transporte hay filtraciones de metano, y también produce CO2 durante su quema para los diferentes consumos.