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Activistas del movimiento saharaui Gdeim Izik concluyen este martes una huelga de hambre de 48 horas en solidaridad con Yahya Mohamed al Hafed Izza, un preso saharaui encarcelado desde 2008 y que lleva 23 días sin probar alimento en la cárcel marroquí de Mul al Bakri.

Con su iniciativa, los activistas de Gdeim Izik pretendían denunciar "la lamentable situación" y "el deterioro grave de la salud" que aseguran padece Hafed Izza, quien fue traslado a Mul al Barki desde una prisión gestionada por Marruecos en la zona del Sahara Occidental que ocupa desde 1975.

Hafed Izza, considerado el activista saharaui que más tiempo lleva encarcelado, se puso en huelga de hambre el pasado 3 de julio como medida de protesta por su traslado y por lo que los activistas saharauis definieron a Efe como "el deterioro de las miserables condiciones de detención en las que se encuentra y el trato cruel y humillante que ha sufrido a lo largo de su arbitraria detención".

Yahya Mohamed Al-Hafed se encuentra en la cárcel desde marzo de 2008 después de participar en una manifestación pacífica organizada por jóvenes saharauis en la ciudad de Tantán, en el sur de Marruecos, para exigir el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

En 2010 tropas marroquíes desmantelaron por la fuerza el campamento de protesta levantado por activistas saharauis en la localidad de Gdeim Izik, situada a unos 16 kilómetros al sureste de la ciudad de Al Aioun, capital de la región ocupada por Marruecos en la antigua colonia española del Sahara Occidental.

La intervención del Ejército marroquí desató enfrentamientos que causaron varios muertos y heridos -las cifras son aún objeto de polémica- y decenas de arrestos, con 24 saharauis procesados y condenados.

El Frente Polisario ha pedido en varias ocasiones ante la Secretaría General de la ONU la protección y un mecanismo de control y observancia de los derechos humanos en el Sahara Occidental.

Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han instado, por su parte, a que se respeten y se garanticen los derechos fundamentales de los presos saharauis.

El conflicto del Sáhara Occidental se arrastra desde 1975 cuando Marruecos se anexionó el territorio aprovechando un proceso de descolonización iniciado por España tras la recomendación de la ONU y la fragilidad de Madrid en los últimos momentos del franquismo.

Tras décadas de hostilidades en el terreno, Naciones Unidas impulsó un periodo transitorio para preparar un referéndum en el que el pueblo saharaui eligiese entre la independencia y la integración en Marruecos, pero la celebración de esa consulta no ha sido posible por discrepancias entre las partes.

Para apoyar el proceso, el Consejo de Seguridad creó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), una operación que aún hoy sigue sobre el terreno.