EFEPepi Cardenete Madrid

"Vente, vente, a la acera de enfrente", coreaban los participantes de la primera manifestación del Orgullo LGTB de Madrid el 25 de junio de 1978. Políticos y activistas han recordado hoy esa primera marcha, que, mucho antes de que la palabra orgullo entrase en el acervo de este colectivo, reivindicaba dejar de ser unos "vagos y maleantes".

Han pasado 40 años desde que las calles de Madrid se tiñesen por primera vez con los colores del arco iris, aunque las imágenes que han acompañado a este acto conmemorativo se han sucedido en blanco y negro, con la presencia de políticos madrileños, como Marta Higueras, Rita Maestre, Begoña Villacís o Purificación Causapié.

Los representantes públicos, junto a activistas de diferentes asociaciones y personajes ilustres del colectivo LGTB, como Boti García, han recorrido -por dentro de El Retiro- los pasos que iniciaron aquellos pioneros que decidieron salir a las calles en protesta por la ley de peligrosidad social y para reivindicar sus derechos.

"Hace 40 años, un puñado de activistas decidimos convocar la primera manifestación del Orgullo en Madrid. El año anterior, en el 77, se celebró la primera manifestación en Barcelona, que desgraciadamente acabó con cargas de la policía en Las Ramblas", ha explicado a los medios Ramón Linaza, uno de los manifestantes que facilitó su DNI para poder realizar la marcha.

Porque si algo tenían claro las personas LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) del Madrid de 1978, donde todavía vivían en la ilegalidad y la represión, era que aquel primer 25 de junio que, acabaría convirtiéndose en el Orgullo, tenía que ser un acto autorizado.

"Nosotros quisimos que la manifestación fuera autorizada, y lo logramos. Solicitamos la autorización en nombre del Frente de Liberación Homosexual de Castilla, que es el colectivo que convocaba la manifestación", ha señalado Linaza.

Él, Carlos Patiño y dos políticos que "facilitaron el trámite" -Alonso Puerta y Josep María Riera Mercader- consiguieron autorizar una marcha que acabaría juntando entre a 7.000 y 10.000 personas y que partió de la confluencia de la calle O'Donell con Menéndez Pelayo.

"La manifestación fue muy masiva para la época, muy diversa y alegre. Veníamos de una dictadura en la que la homosexualidad era reprimida, estaba todavía en vigor la ley de peligrosidad social, por la cual te podían detener y encarcelar sin juicio", ha recordado Linaza.

Este activista del colectivo LGTB ha hecho hincapié en la diversidad de aquel primer día, con gran presencia de mujeres feministas, sindicalistas y de personas trans, como ya ocurriera un año antes en Barcelona y algunos más atrás, en 1969, en los disturbios de Stonewall, donde a base de tirar ladrillos contra la policía se construyó el movimiento por los derechos LGTB.

"Yo creo que los dos elementos, alegría y diversidad, se han mantenido a lo largo de estas cuatro décadas, pero debemos de mirar hacia atrás, ver el camino que hemos recorrido", ha añadido Linaza, y ha recordado que la lucha seguirá hasta "erradicar de la faz de la tierra" la homofobia, la bifobia y la transfobia.

Entre tanto, España se ha convertido en un referente con pasos como el matrimonio igualitario, aunque los activistas insisten en la necesidad de llevar a trámite la Ley igualdad LGTBI.

"Estamos aquí, única y exclusivamente, para daros las gracias por iniciar ese camino y hacernos llegar donde estamos ahora, siendo Madrid y España uno de los referentes mundiales en la conquista de derechos del colectivo LGTB", ha comentado al término de la marcha Juan Carlos Alonso, coordinador general de Orgullo de Madrid 2018.

Ya en el Pabellón de Cecilio Rodríguez, también Boti García ha agradecido a los pioneros que diesen esos primeros pasos y ha querido acordarse de Pedro Zerolo con una frase del político socialista: "No olvidemos nunca que venimos de una lucha muy dura".

"Hemos sufrido una injusta y cruel represión que nos condenó a las cárceles, a los psiquiátricos, a la burla y al ostracismo de los armarios sólo por ser como somos", ha continuado Boti Rodrigo, que fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb).

Hoy, Linaza y sus compañeros -amparados por Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos-, ya sin ostracismo, han echado la vista atrás, con sus banderas arco iris y con el estandarte transexual, en este 40 aniversario del Orgullo, rememorando también los cánticos de hace cuatro décadas: "Que demasiado, que demasiado, todos los peligrosos nos hemos juntado". EFE