EFEMelilla

Un total de 238 inmigrantes de origen subsahariano, según datos dela Delegación del Gobierno, han entrado a Melilla a primera hora de este jueves en un salto a la valla que ha dejado varios heridos, entre ellos tres agentes de la Guardia Civil.

Este salto a la valla, uno de los más numerosos de los últimos años, se ha producido sobre las 6.50 horas y en él han participado más de 300 subsaharianos, aunque no todos lo han conseguido.

Los inmigrantes, provistos de garfios, han escalado la alambrada, que mide seis metros de altura, por la zona del Barrio Chino.

A pesar de que el dispositivo de la Guardia Civil se había desplegado a lo largo de todo el perímetro, han logrado acceder a Melilla 238 personas, todas varones.

Tres agentes de la Guardia Civil han resultado heridos de carácter leve, dos de ellos como consecuencia de las heridas producidas por los garfios.

Los subsaharianos, entre los que también hay heridos, han llegado al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla por su propio pie, a la carrera, atravesando varios barrios de la ciudad, entre gritos "boza" y "asilo", y grandes muestras de alegría.

Según ha informado la Delegación del Gobierno, los inmigrantes, que han sido atendidos a su llegada en la puerta del CETI, pasarán la cuarentena en las dependencias que se han habilitado para ello en el interior del centro.

Se unen, así, a los dos grupos de más de un centenar y una veintena de inmigrantes que también lograron saltar la valla la semana pasada, y que estaban aislados en el interior del CETI como medida de prevención por la pandemia.

Este salto a la valla se produce en un momento en el que el perímetro fronterizo estaba reforzado con más agentes, según informó el pasado lunes la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, como consecuencia de los intentos de entrada masivos que se produjeron la semana pasada en apenas 48 horas.

Los inmigrantes que han protagonizado el salto de hoy podrían haber aprovechado la celebración ayer del Aid El Kebir o Pascua del Sacrificio, la festividad más importante para la comunidad musulmana, con la creencia de que podría haber una menor vigilancia del vallado fronterizo por parte de Marruecos y de España.