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"Ilustres y grandes heroínas" del periodismo y del feminismo español del siglo XIX y comienzos del XX fueron borradas de la historia mediante "unos procesos de cirugía de lo más crueles", "un error y una injusticia" que la periodista Mar Abad pretende reparar con "Antiguas pero modernas".

Este libro devuelve a la vida a Rosario de Acuña, Sofía Casanova, Carmen de Burgos ("Colombine") y Aurora Bertrana, periodistas célebres y "mujeres increíbles" que se arriesgaron al escarnio, el repudio y el destierro por ejercer un periodismo valiente y honesto. A pesar de ello, sus nombres apenas se conocen hoy.

"¡Pero si eran grandes de nuestra historia y nadie habla de ellas! Esto hay que contarlo, este error y esta injusticia histórica tenían que ser corregidos porque tenemos una visión de la historia absolutamente parcial. Tengo la sensación de que nos han contado el cincuenta por ciento de nuestra historia, la de los hombres, pero han escondido a las mujeres", explica Abad en una entrevista con Efe.

De Acuña fue librepensadora, dramaturga y feminista pionera; Casanova era poeta y ejerció de cronista de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución Bolchevique; De Burgos fue la primera corresponsal de guerra y una audaz activista del divorcio y el sufragio femenino; y Bertrana, defensora del amor libre e integrante de la primera banda de jazz europea de mujeres, fue una reconocida reportera de viajes.

Celebradas y admiradas en su época, compañeras de figuras de la talla de Benito Pérez Galdós, Ramón María del Valle-Inclán o Ramón Gómez de la Serna, hoy no las conocemos, en gran parte por el empeño del Franquismo de enterrar su memoria y su pensamiento, así como el de tantísimas otras pioneras y luchadoras.

"Esto no pasa como un soplo de viento, no, las han quitado de la historia con unos procesos de cirugía de lo más crueles, sobre todo en el Franquismo. Al final del XIX y principios del XX las mujeres estaban en las noticias de prensa, daban conferencias, estaban en las tribunas. (...) Y de pronto llega el Franquismo y las quita de en medio", lamenta.

"Antiguas pero modernas" (Libros del KO) es una historia del periodismo y de la época más convulsa de España a través de las voces de estas cuatro autoras cuyos textos "asustan al miedo". También un reconocimiento y homenaje de Abad, incluso una manera de "pedirles perdón" por el olvido al que se las condenó.

Periodistas, activistas y sociólogas de ideologías muy distintas y vidas muy dispares, todas tuvieron un "papel valiente y bravo para luchar por lo que consideraban bueno y justo".

"Estas grandes mujeres que se dejaron el pellejo para que tengamos más libertad, para que hoy las mujeres podamos estudiar, tener una carrera, para que participemos en la vida pública, en la política. Sufrieron destierro, sufrieron insultos, sufrieron repudio. Se dejaron el pellejo por las generaciones venideras, ¿y no se lo reconocemos?", critica Abad.

La periodista subraya que eligió a estas cuatro mujeres, que hablan con su propia voz y con sus textos en cada capítulo, porque sus vidas ayudan a entender el presente, conflictos políticos como el catalán, y también a reconocer el origen del feminismo.

"La mujer es lo que se quiere que sea. Sentimiento, fuerza, imaginación e inteligencia. Todo fue en ella repartido al igual que en el hombre", dijo Rosario de Acuña.

"Quiero para ambos sexos idénticos derechos, las mismas leyes e igual educación. Hay que reclamar la igualdad completa ante las leyes, hay que conquistar la independencia y el respeto, y contribuir al progreso y desenvolvimiento de la sociedad", escribió Colombine.

"Casada o soltera, la mujer que mantiene relaciones sexuales con un hombre que no es su marido obedece, sin duda, a motivos sentimentales, económicos o fisiológicos muy respetables, ya que en el mundo nada se hace porque sí", defendió Bertrana.

Casanova, que comenzó sus días siendo monárquica y terminó alabando a Franco, no fue feminista, pero sí una pionera del periodismo que merece igual reconocimiento.

"Ninguna ha sufrido tanto como ellas. Se jugaron la reputación, las amistades. Estuvieron dispuestas a las más grandes renuncias sabiendo que no iban a recoger los frutos", relata Abad.

La autora pretende que "Antiguas pero modernas" acerque la vasta obra de estas periodistas, de muy difícil acceso, para que se conozca que la historia del periodismo no es una historia de hombres, sino de hombres y mujeres.

"Esta es la historia de todos. ¿Que la protagonizan cuatro mujeres? Sí. ¿Que es la visión de la historia desde los ojos de cuatro mujeres? Sí, pero ellas valen tanto o más que Valle-Inclán, Galdós o Gómez de la Serna", ensalza.

Violeta Molina Gallardo