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La publicación de los resultados de la prueba de lectura estatales y regionales de PISA 2018 de España ha sido aplazada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) al detectar "anomalías" ya que "algunos datos muestran un comportamiento de respuesta inverosímil" de los alumnos.

De esta forma, el próximo 3 de diciembre los datos de España sobre lectura entre alumnos de 15 años "no se incluirán en el conjunto inicial de informes", aunque sí los de matemáticas y ciencias, según ha informado este viernes el organismo internacional.

"La OCDE no puede asegurar una plena comparabilidad internacional de los resultados de España por el momento", ha subrayado la OCDE, que ha indicado que España "está de acuerdo en seguir" su recomendación y que está investigando "las posibles fuentes de estas anomalías".

Las fechas de la realización en España de las pruebas PISA sobre lectura, matemáticas y ciencias para los alumnos de 15 años fueron entre el 16 de abril y el 31 de mayo del año pasado y participaron más de 1.000 centros de todo el país.

Por ello, la ministra de Educación, Isabel Celaá, ha remarcado que estas pruebas se llevaron a cabo en mayo del año pasado, con el anterior Ejecutivo del PP: "Nosotros llegamos aquí el 11 de junio", ha dicho en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Tras señalar que este asunto es una "cuestión de la OCDE exclusivamente", Celaá ha destacado que "no es la primera vez que ocurre", ya que ha sucedido en "Estados Unidos o en Holanda".

Sin embargo, fuentes de la OCDE han declarado a Efe que lo detectado esta edición únicamente ha ocurrido en España y que entre las pruebas de ediciones anteriores (se celebran cada tres años desde el año 2000 al final de la etapa obligatoria), en PISA 2015 se excluyeron algunos resultados en Kazajistán.

Según la OCDE, "los datos de España han cumplido los estándares técnicos de PISA y no se ha apreciado ningún error técnico ni manipulación de los mismos", si bien incide en que "algunos datos muestran un comportamiento de respuesta inverosímil por parte de los estudiantes".

En concreto, la OCDE ha asegurado que "un número relevante de estudiantes españoles respondieron a una sección nueva de la prueba de lectura (la sección de fluidez lectora) de una forma que era patente que no representaba su competencia lectora real".

Esta evaluación se hizo a través de ordenador y las acciones de los estudiantes quedaron registradas y se ha podido realizar un seguimiento de lo que hicieron.

En muchos casos, los estudiantes contestaron la sección de fluidez lectora de manera "apresurada", empleando menos de 25 segundos en total para responder más de 20 preguntas, un comportamiento "llamativo" para la ministra de Educación.

En comparación, los estudiantes que dedicaron el esfuerzo adecuado a estas preguntas emplearon por lo general entre 50 segundos y más de dos minutos en contestar esta sección, dependiendo de lo rápido que pudieran leer.

Además, estos estudiantes respondían siguiendo ciertos patrones, es decir, a todas sí o todas no.

"Este comportamiento de respuesta no ha sido uniforme en toda la muestra de España, sino que se ha observado sobre todo en determinados centros educativos de algunas zonas", ha aclarado.

La extensión y concentración de respuestas de este tipo, "muy rápidas y siguiendo un cierto patrón", ha tenido lugar solo en España, y afecta a los datos de rendimiento en lectura, ha explicado esta organización.

Y ha añadido: "Una vez que conozcamos la extensión del problema en profundidad y comprendamos sus causas y consecuencias, la OCDE decidirá cuál es la mejor forma de publicar los resultados de lectura en España".

En una primera revisión, se ha averiguado que "este comportamiento anómalo", es decir respuestas que no reflejan el nivel real de la competencia de los estudiantes, es más notorio en la sección de fluidez lectora y tiene mayor impacto sobre los resultados de lectura, aunque un análisis más profundo "podrá confirmar si ha afectado a otras partes de la prueba".

Los resultados de las competencias matemática y científica "parecen estar afectados en mucha menor medida por este comportamiento anómalo" y podrá ser confirmado por posteriores análisis, ha afirmado.

"La OCDE es la que tiene los datos", ha recalcado Celaá, que ha manifestado que "en cuanto haya claridad" con relación a estos datos, será el propio organismo internacional el que decida "cuál es la mejor forma de publicar los resultados".