EFESídney (Australia)

El Gobierno australiano anunció este miércoles que invertirá unos 417 millones de dólares ( 346 millones de euros) en proyectos de hidrógeno limpio, así como en la captura y almacenamiento de carbono, en la víspera de una cumbre virtual del clima auspicidada por el presidente estadounidense, Joe Biden.

El primer ministro australiano, Scott Morrison, dijo a periodistas en la localidad de Berkeley Vale, a unos cien kilómetros al norte de Sídney, que su país jugará "un papel enorme" en lograr el objetivo mundial de emisiones neutrales para el año 2050.

"(Nos dirigimos) hacia un futuro de bajas emisiones, indudablemente, pero no al precio de imponer impuestos a nuestras grandes industrias del planeta", remarcó Morrison, quien comienza a dar un giro en su política energética que se ha apoyado fuertemente en los combustibles fósiles.

Del monto total anunciado, 212,5 millones de dólares (176,7 millones de euros) se usarán para acelerar el desarrollo de cuatro centros de producción de hidrógeno en el interior de Australia, así como la implementación de un plan de certificación de hidrógeno limpio. según un comunicado oficial.

Otros 203 millones de dólares (169 millones de euros) servirán para apoyar el desarrollo de proyectos para el almacenamiento y captura de carbono en Australia, país que cuenta con una de las mayores instalaciones del mundo para estos fines en el noroeste de Australia, en donde Chevron opera un proyecto de gas natural.

Morrison, que es uno de los 40 líderes invitados por Biden a la cumbre del 22 y 23 de abril, indicó en un comunicado que su Gobierno está buscando colaboraciones en tecnologías de bajas emisiones con países como Alemania, Japón, Singapur, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos.

La Administración de Morrison tiene una Hoja de Ruta de Inversiones en Tecnología para destinar 13.884 millones de dólars (11.543 millones de euros) de dinero público en los próximos diez años a estos proyectos e impulsar al menos 53.995 millones de dólares (44.896 millones de euros) en inversiones en tecnologías de baja energía para 2030.

El Gobierno de Australia, que es uno de los principales exportadores de gas y carbón, asegura que logrará reducir sus emisiones contaminantes en al menos un 26 por ciento para el 2030.

La coalición Liberal-Nacional gobernante, que lidera Morrison, derogó una ley pionera que imponía un impuesto a las grandes empresas contaminantes tras ganar los comicios de 2013 y tiene fuertes presiones de su ala más conservadora que apoya la explotación de combustibles fósiles e incluye a algunos que niegan la crisis climática.