EFESídney (Australia)

Australia levantará en la madrugada del lunes el toque de queda impuesto en la ciudad de Melbourne, la segunda más poblada del país, para combatir la pandemia de COVID-19 ante una remisión de los contagios, informaron este domingo las autoridades del estado de Victoria.

"Estamos teniendo uno, dos o tres casos de contagios locales al día, por lo que ... soy de la opinión, que comparte el equipo de salud pública, de que el toque de queda no es una medida proporcional para seguir adelante", señaló Brett Sutton, responsable de Sanidad del estado de Victoria, del que Melbourne es capital, en declaraciones recogidas por la cadena local ABC.

El gobierno de Victoria, que representa más del 20 por ciento de la economía australiana, ordenó el pasado 9 de julio el confinamiento de Melbourne, de 5 millones de habitantes, por el rebrote que supuestamente se originó a raíz del incumplimiento de las normas en los centros de cuarentena para viajeros procedentes del extranjero.

El levantamiento del toque de queda, vigente entre las 9 de la noche y las 5 de la madrugada, se hará efectivo a partir de la mañana lunes y supone el segundo paso dentro del programa gradual de desconfinamiento diseñado por el Gobierno del Estado Victoria y que, según anunciaron las autoridades, podría prolongarse hasta finales de año.

A pesar del levantamiento del toque de queda, las autoridades mantienen medidas como las restricciones en reuniones públicas a un máximo de cinco personas, la obligatoriedad de las mascarillas en espacios públicos o el cierre de cafeterías y restaurantes excepto para servir comidas y bebidas para llevar.

El siguiente paso dentro de la hoja de ruta podría darse el próximo 19 de octubre, una semana antes de lo planeado y está previsto que se permitan las clases presenciales en centros educativos a partir del 12 de octubre, anunció Daniel Andrews, jefe del gobierno del estado de Victoria.

Victoria registra actualmente 20.129 infecciones, de las 27.016 que acumula Australia desde el inicio de la pandemia, y 782 de los 870 fallecidos en el país oceánico.