EFEViena

El Gobierno austríaco defendió hoy el cierre de siete mezquitas por supuesto radicalismo, una decisión apoyada por la comunidad islámica oficial de Austria pero que será combatida legalmente por uno de los grupos afectados.

"Vamos a hacer uso de todas nuestras posibilidades legales para combatir estas decisiones", aseguró la llamada Comunidad de Culto Árabe, una pequeña asociación musulmana no reconocida oficialmente cuyos seis centros de rezo han sido cerradas por ser cercanos al salafismo, una corriente extremista del islam.

"Destacamos que nos sentimos comprometidos con los valores de la sociedad y de la Constitución austríaca", asegura Comunidad de Culto Árabe en un comunicado emitido anoche.

Mientras, la oficial Comunidad de Culto Musulmana de Austria (IGGiÖ) se mostró hoy de acuerdo con el cierre de esos centros.

"Esa comunidad no forma parte de la IGGiÖ, no se trata realmente de mezquitas, es una estructura paralela, y estas mezquitas privadas deben ser cerradas", destacó hoy Esad Memic, vicepresidente de la IGGiÖ, en declaraciones a la radio Oe1.

No obstante, criticó el momento del anuncio del cierre, justo en la última semana del sagrado mes de ramadán, lo que calificó como una "afrenta" para los musulmanes en Austria.

La séptima mezquita afectada por el cierre es una institución acusada de predicar ideología extremista nacionalista turca.

Además, el Gobierno austríaco anunció que estudia expulsar al menos a 40 imanes cuyos salarios se pagan desde el exterior (Turquía), lo que viola la vigente ley islámica.

Memic lamentó hoy estas expulsiones: "Serán una gran pérdida para nosotros, pero haremos lo mejor para asistir a las mezquitas", dijo.

"Las mezquitas que forman parte de nuestra comunidad (oficial) no tienen nada que temer, ya que cumplen la ley islámica. Y en caso de errores, los vamos a corregir", agregó.

Por su parte, el ministro austríaco de la Cancillería y encargado de Asuntos Religiosos, el democristiano Gernot Blümel, destacó hoy que su Gobierno "solo hace aplicar la ley islámica vigente".

"Nadie debe estar sorprendido de que este Gobierno hace aplicar las leyes si hay ilegalidades", agregó en declaraciones a Oe1.

La ley islámica de 2015 prohíbe la financiación de líderes religiosos directamente desde el exterior, como sucede en el caso de los turcos, que reciben sus salarios desde Ankara.

El cierre de mezquitas y la expulsión de imanes ha causado gran malestar en el Gobierno islamista turco, que en plena campaña para las elecciones del 24 en junio en Turquía acusa al Ejecutivo austríaco de ser "racista, islamófobo y xenófobo".

"El anuncio (del cierre y de las expulsiones) no tiene nada que ver con las elecciones turcas. No actuamos según las elecciones turcas. Las decisiones (de la oficina de culto) fueron emitidas el jueves, por lo que las anunciamos el viernes", dijo Blümel hoy.

Varios expertos austríacos han criticado el momento del anuncio, justo en la recta final de las elecciones turcas, lo que podría beneficiar al gobernante partido islamista AKP.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, dijo en una entrevista emitida en la pasada medianoche por la emisora NTV que "los discursos y las políticas racistas" alejan a Austria de la Unión Europea.

Además, acusó al canciller federal austríaco, Sebastian Kurz, de tomar "decisiones irracionales por motivos de política interior".

"Los valores de la UE son la libertad de pensamiento, la libertad religiosa, la tolerancia. No hay nada de eso en la decisión que se ha tomado. Es totalmente islamófoba", dijo Yildirim.

Austria, cuyo Gobierno presidirá la Unión Europea a partir de julio, es uno de los mayores críticos de Turquía a nivel europeo.

Desde hace años, Viena exige que Bruselas suspenda las negociaciones de entrada de Turquía en la UE, iniciadas en 2005.

Las investigaciones sobre las mezquitas clausuradas y la financiación de imanes turcos se iniciaron hace varios meses, cuando aparecieron imágenes de niños recreando con uniformes militares una batalla turca durante la Primera Guerra Mundial.

Estas fotos desataron un gran debate en Austria sobre las ideas y los valores que se divulgaban en algunas mezquitas del país.

En la república alpina viven, según los datos más recientes, unos 700.000 musulmanes entre 8,8 millones de habitantes.

Su número se ha duplicado en los últimos 15 años, con un fuerte impulso entre los años 2014 y 2016, con la llegada de casi 150.000 inmigrantes y refugiados de países musulmanes.

La ola migratoria, sus efectos y críticas en ciertos sectores de la sociedad, han fortalecido al conservador partido ÖVP y al ultranacionalista FPÖ, que gobiernan en coalición desde diciembre.

El eje central del Ejecutivo es frenar la inmigración, recortar los derechos sociales de los inmigrantes en el país y actuar con mano dura contra cualquier forma del islám político.